Las acciones de Puig se hunden este viernes en bolsa ante el anuncio de que el grupo catalán y Estée Lauder no fusionarán sus negocios tras concluir sin acuerdo las negociaciones iniciadas el pasado mes de marzo. El gran escollo en este proceso parece haber sido uno de los grandes activos de Puig: la marca de maquillaje Charlotte Tilbury.
Según informan distintos medios, como ‘Bloomberg’ o ‘Expansión’, la propia Charlotte Tilbury expresó su deseo de renegociar las condiciones del contrato con el que se cerró la venta de la firma que lleva su nombre a Puig en 2020 por unos 1.000 millones de euros. El grupo catalán controla el 78,5% de la casa británica, mientras que Charlotte Tilbury todavía mantiene un 21,5%. En 2024, Puig anunció su intención de alcanzar el 100% del capital entre 2026 y 2031.
La estructura planteada por Puig en la adquisición de la firma británica es la habitual en las compras que ha realizado la firma española, que normalmente se ha inclinado por que los accionistas anteriores permanezcan en la compañía con una participación minoritaria. Esta fórmula se ha utilizado en adquisiciones como la de Byredo o Loto del Sur, entre otros, donde los fundadores han permanecido involucrados con sus respectivas marcas.
El problema radica en una cláusula que permitiría a Tilbury forzar la venta de toda su participación en caso de una operación corporativa de gran tamaño que afectara a Puig. En este sentido, Puig adquirió un 5,4% adicional de Charlotte Tilbury hace dos años por 200 millones de euros, situando el valor de la firma británica cerca de los 4.000 millones de euros. Así, los analistas de Jefferies valoran dicha participación en unos 900 millones de euros.
Si bien el contrato entre Puig y Charlotte Tilbury incluye opciones de compra y venta de acciones en función del desempeño del negocio de Charlotte Tilbury, estas fuentes señalan que Estée Lauder no estaría dispuesta a asumir el potencial coste adicional derivado de estas cláusulas. Por su parte, las condiciones del contrato y el desempeño actual del grupo harían que Charlotte Tilbury cobrara menos de lo esperado por su participación, lo que explicaría su interés en renegociar las condiciones pactadas con Puig.
Tanto el gigante norteamericano como Puig no han hecho comentarios al respecto. En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Puig simplemente ha indicado que «las conversaciones han terminado y que las compañías no han alcanzado un acuerdo para llevar a cabo una potencial fusión de sus respectivos negocios» y que se centrará «en la ejecución de su estrategia».
«Esta decisión no altera la hoja de ruta estratégica de Puig, que sigue enfocada en la belleza premium, en la construcción de marca y en la generación de valor a largo plazo», ha agregado la firma catalana.
VALORACIONES
Los expertos de Jefferies rebajan el precio objetivo de las acciones de Puig en medio euro, hasta los 20 euros, tras esta decisión. Con todo, esta valoración refleja un potencial alcista del 13% para una acción que siguen recomendando ‘comprar’, ya que la firma catalana «se queda como estaba».
«Esto devuelve a Puig al “plan A”: continuar como compañía independiente, con una fuerte exposición a fragancias y presencia en maquillaje a través de Charlotte Tilbury. En este escenario seguimos asignando un precio objetivo de 20 euros, frente a los 20,5 euros anteriores, que asumían subjetivamente una probabilidad del 75% de que se alcanzara un acuerdo de fusión a 22,4 euros por acción para los accionistas minoritarios», explica la firma estadounidense.
Sobre los rumores de Charlotte Tilbury, Jefferies cree que la casa británica era uno de los principales atractivos de la operación para Estée Lauder, ya que le daría acceso a «una marca posicionada en el segmento ‘masstige’ (premium accesible) y con credenciales probadas de expansión global».
Por su parte, los expertos de Bankinter consideran que es natural pensar que la cuestión de Charlotte Tilbury haya hecho que descarrilen las negociaciones. También ven «razonable» pensar que otro obstáculo hayan sido las potenciales diferencias sobre la gobernanza de la compañía resultante de la fusión.
Renta 4 Banco también mantiene su consejo de ‘sobreponderar’ sobre Puig tras estos acontecimientos, al tiempo que reitera su precio objetivo de 20,8 euros. Con todo, estos analistas esperan una caída de los títulos en el corto plazo, especialmente tras revalorizarse un 15% tras el anuncio de las negociaciones, hasta los niveles previos a los primeros contactos oficiales. Sin embargo, reconocen que una corrección «significativa» podría abrir una oportunidad de compra en el valor.
«Creemos que Puig debería reaccionar rápidamente para recuperar la confianza del mercado. La no fusión con Estee Lauder se une al intento de adquirir las marcas de Kering Beauty (finalmente adquiridas por L’Oreal). Para ello, creemos que es preciso que Puig explique al mercado las razones para poner fin a las conversaciones, relance su Capital Markets Day (pospuesto por las negociaciones con Estée Lauder), y quizá anunciar un plan de recompra de acciones para demostrar al mercado la infravaloración de la compañía», agregan estos expertos.
Por último, Jefferies cree que Puig se centrará en su «plan A»: la guía actual de la compañía consiste en «superar el crecimiento de la categoría global de belleza», el cual podría crecer alrededor de un 4% este año según la firma norteamericana.
En este sentido, prevén una evolución «más moderada del negocio de maquillaje, debido a que el ‘sell-in’ (ventas a distribuidores) está quedando rezagado frente al ‘sell-out’ (ventas al consumidor final), invirtiendo así la dinámica positiva observada el año pasado. No obstante, creen que la exposición a las fragancias, segmento que representa un 70% del grupo, es una de las subcategorías «estructuralmente más favorables dentro de la cosmética«, con una penetración global «todavía inferior» a la del cuidado de la piel, maquillaje o cuidado capilar.
«Estimamos que el crecimiento orgánico de fragancias de Puig en 2026 será del 4,8%. Creemos además que Puig todavía necesita reforzar su exposición a Asia y al canal ‘travel retail’ para optimizar sus niveles de crecimiento superior al mercado. Ahora ese avance volverá a depender de una progresión orgánica gradual, frente a la vía acelerada que podría haber proporcionado una alianza con Estée Lauder», señalan.
En cuanto a Estée Lauder, Jefferies cree que la compañía continuará con su reorganización estratégica interna «sin distracciones anteriores». Cabe recordar que la compañía había anunciado anunciado 3.000 despidos, elevando el total de afectados a 10.000, que representan alrededor del 15% de su plantilla.
«Anteriormente ya habíamos mencionado el posible interés de otros pretendientes por Estée Lauder, incluida Unilever. El control de voto de aproximadamente el 82% que mantiene la familia Lauder exige su respaldo para cualquier futura operación corporativa, aunque podríamos ver presión sobre la familia para estudiar el interés de terceros si en el futuro se declarara una disposición abierta a asociarse», sentencian estos analistas.














