Ford Racing afronta el Desafío Ruta 40 con tres Raptor T1+ oficiales y una alineación de primer nivel: Carlos Sainz-Daniel Oliveras, Nani Roma-Alex Haro y Mitch Guthrie-Kellon Walch, dentro de la tercera cita del Campeonato del Mundo FIA de Rally-Raid. La carrera se disputa en Argentina del 24 al 29 de mayo, con San Juan y San Rafael como grandes núcleos de la prueba.
La presencia de Ford en Argentina tiene más lectura de la que parece. La marca llega con tres coches oficiales, pero no estará sola: habrá otros tres Raptor T1+ no oficiales en carrera, incluidos los de Denis Krotov-Konstantin Zhiltsov, Martin Prokop-Viktor Chytka y Kees Koolen-Wouter Rosegaar. En total, seis máquinas con el mismo apellido, aunque con estructuras y objetivos diferentes.
El dato que cambia la dimensión del viaje está en el recorrido: el Desafío Ruta 40 2026 suma 2.993 km de itinerario, de los cuales 1.726 km serán contra el crono. Dicho de otra forma, casi seis de cada diez kilómetros van a exigir ritmo real, navegación precisa y fiabilidad mecánica. No hay mucho margen para esconderse en una carrera donde la altitud, la navegación y la resistencia del coche pueden marcar diferencias.
Ford Raptor T1+ en Argentina: seis coches, cinco etapas y el Dakar al fondo
El Raptor T1+ no es una versión de calle adaptada sin más a la competición. Ford Racing lo define como un vehículo desarrollado para rally-raid, con motor V8 Coyote 5.0, 355 HP y carrocería de fibra de carbono. La receta busca resistencia, respuesta mecánica y capacidad para mantener un ritmo alto en terrenos muy diferentes.
La prueba argentina llega después de un Dakar especialmente sólido para Ford, con segunda, tercera y quinta posición. Ese resultado elevó las expectativas alrededor del programa, pero también dejó una obligación clara: confirmar que el Raptor T1+ puede ser competitivo fuera del escenario saudí. Portugal, en marzo, no dejó el kilometraje deseado para todos los pilotos y el equipo llega ahora con trabajo acumulado en M-Sport, test en Portugal y sesiones en Marruecos.
Por qué Argentina importa más que una simple clasificación
El Desafío Ruta 40 tiene algo que los equipos de rally-raid valoran casi tanto como una victoria: variedad. En pocos días combina pistas rápidas, zonas desérticas, navegación, arena, piedra y altitud. Nani Roma lo resumió con una frase que suena a aviso para mecánicos y copilotos: “en una de las etapas estaremos a 3.500 metros sobre el nivel del mar, toda una prueba para los motores”.
Esa altura no es un detalle menor. A mayor altitud, menor densidad del aire. El motor trabaja en condiciones más exigentes, la refrigeración se complica y cualquier error de gestión puede acabar en una revisión urgente en asistencia y pérdida de tiempo en carrera. En un rally-raid moderno, donde la electrónica ayuda pero no resuelve todos los problemas, ese factor puede separar un podio de una semana discreta.
- Carlos Sainz-Daniel Oliveras: dorsal 225, primera gran oportunidad para correr juntos una prueba completa tras el paso breve por Portugal.
- Nani Roma-Alex Haro: dorsal 227, regreso a una carrera que Roma ya ganó en 2013.
- Mitch Guthrie-Kellon Walch: dorsal 228, continuidad del proyecto Ford Racing en el W2RC.
- Raptor privados: Krotov-Zhiltsov, Prokop-Chytka y Koolen-Rosegaar añaden datos comparativos para el equipo.
Carlos Sainz lo plantea sin adornos: “Argentina va a ser la primera carrera que vamos a poder correr juntos”. La frase tiene más importancia de la habitual en una previa. En rally-raid, piloto y copiloto necesitan automatismos, precisión en la navegación y confianza en cada decisión. Sainz y Oliveras necesitan kilómetros reales, no solo jornadas de test.
Alex Haro también apunta a la navegación como una de las claves: “es un rally que reúne en un espacio no excesivamente grande todo tipo de condiciones”. Esa concentración de escenarios es justo lo que busca un equipo que prepara el Dakar. Una etapa rápida puede enseñar ritmo, pero una jornada con pistas bien perfiladas, espacios abiertos y lectura de terreno revela si el coche, el copiloto y el piloto están trabajando al mismo nivel.
San Juan y San Rafael: dos vivacs y una logística de mundial
La ceremonia de salida está prevista para el domingo 24 de mayo en San Juan. A partir del lunes 25 llegarán cinco días competitivos, con salida y llegada final en San Juan y una parte importante del núcleo de carrera desplazada hacia San Rafael, en Mendoza. Los vivacs se alternarán entre el Autódromo San Juan Villicum y el Centro de Congresos y Exposiciones de San Rafael.
Este detalle logístico no es menor. En un raid, el vivac es media carrera. Allí se revisan suspensiones, transmisión, neumáticos, refrigeración y posibles daños estructurales después de cada etapa. En el vivac, el trabajo de los mecánicos será decisivo para mantener los coches en condiciones durante las cinco jornadas de competición.
La lectura para Ford: ganar está bien, aprender puede valer más
Ford Racing no llega a Argentina solo para buscar un resultado. El objetivo evidente es pelear delante, pero el más importante puede estar en los datos: temperaturas, consumo de neumático, comportamiento de suspensiones, gestión del motor en altitud y fiabilidad bajo jornadas largas. Un Dakar no se prepara únicamente con entrenamientos privados; también se construye detectando problemas en carreras reales.
El hecho de tener seis Raptor T1+ en la salida añade una ventaja indirecta. Los coches oficiales ofrecerán información de primer nivel al equipo, pero los privados también mostrarán cómo responde la plataforma con otros estilos de conducción y estrategias. Un piloto que castiga más el tren delantero, otro que conserva mejor neumáticos, otro que navega distinto. Todo suma cuando se busca afinar una máquina de rally-raid.
Enfrente estarán los principales rivales del W2RC, los mismos nombres y estructuras que Ford volverá a encontrarse en el Dakar. Por eso la Ruta 40 funciona como banco de pruebas con cronómetro y público. No hay una pista cerrada ni condiciones controladas: hay terreno cambiante, cansancio acumulado y decisiones tomadas a alta velocidad mientras el copiloto interpreta una navegación que puede decidir la etapa.
La pregunta de fondo no es si el Raptor T1+ puede correr. Eso ya lo ha demostrado. La pregunta es si puede hacerlo con regularidad, en escenarios cambiantes y con tres tripulaciones oficiales empujando en la misma dirección. Argentina dará una primera respuesta seria. Y, como suele ocurrir en el rally-raid, quizá no llegue en forma de titular, sino en una clasificación sólida y en la ausencia de problemas mecánicos relevantes.
Para Sainz, Roma y Guthrie, el Desafío Ruta 40 es una carrera. Para Ford Racing, también es una prueba de desarrollo en condiciones reales. Si los Raptor T1+ salen de San Juan con ritmo, datos y fiabilidad, el Dakar quedará un poco menos lejos. Si no, Argentina habrá señalado los puntos que el equipo deberá corregir antes de volver al gran escenario del rally-raid.










