«Muchas gracias mi muy querida Leire. Aquí estamos con un año más encima. Seguimos remando en el mismo barco».
Así respondía por Whatsapp la diputada socialista Isaura Leal a Leire Díez el 6 de abril de 2022, el día de su 63 cumpleaños. Y luego remataba el mensaje con varios emojis de corazones rojos y morados.
La conversación, aparentemente intrascendente y desvelada por Cuatro, explica la buena relación que mantenían hasta hace poco la fontanera del PSOE y Leal, una de las mujeres del núcleo duro del sanchismo.
Leal, actualmente secretaria segunda de la Mesa del Congreso, no es una diputada cualquiera.
Tal y como desvela este jueves EL ESPAÑOL, la agenda manuscrita de Leire Díez incorporada a la investigación de las cloacas del PSOE recoge una reunión entre Isaura Leal y la entonces fiscal general del Estado, Dolores Delgado en noviembre de 2020.
¿El objetivo? Ayudar y rehabilitar políticamente a Vicente Fernández, expresidente de la SEPI, para que volviera a su cargo tras ser imputado en el caso Aznalcóllar.
Para entender la relación entre Isaura Leal y Leire Díez hay que retroceder varios años, y en concreto a la Federación Española de Municipios y Provincias.
Allí, en la FEMP, Leal construyó buena parte de su carrera. Licenciada en Derecho, se incorporó a la federación en 1989 y fue escalando durante dos décadas hasta convertirse en secretaria general en 2009.
Y allí también conoció a quien acabaría siendo su actual pareja, Juan Manuel Serrano, uno de los colaboradores más fieles de Sánchez durante su travesía en el desierto político y hasta su llegada a la Moncloa.
Serrano fue director del departamento de Gestión de Convenios de la FEMP entre 2005 y 2014 y luego responsable de Sistemas.
En la federación coincidieron, en distintos momentos, otras dos personas que ahora vuelven a encontrarse en el sumario del juez Santiago Pedraz.
Porque también pasó por la FEMP Mercedes González, directora de Comunicación hasta 2006 y actual directora general de la Guardia Civil, también implicada ahora en las reuniones de las cloacas.
Y años después se incorporó Leire Díez, que entró en la dirección de la federación en 2012 como concejal del Ayuntamiento de Vega de Pas (Cantabria).
Serrano, pareja de Leal, es uno de los hombres que permanecieron al lado de Sánchez tras su defenestración como secretario general del PSOE en 2016.
De hecho, en aquellos días, cuando el hoy presidente recorría España en busca de avales para recuperar Ferraz, Serrano llegó incluso a prestarle su propio Mercedes —que no era un Peugeot— para los viajes por las federaciones.
Ese ejemplo ilustra hasta qué punto estaba implicado Serrano en el proyecto de Sánchez.
Tras ganar las primarias, Serrano fue nombrado jefe de Gabinete de Sánchez en Ferraz y, tras la moción de censura a Mariano Rajoy de 2018, fue premiado con la presidencia de Correos, con una retribución que rondó los 200.000 euros anuales.
Por eso ahora resulta inverosímil creer que Sánchez desconociera la existencia de toda esta trama que ahora investiga la Justicia.
Y en paralelo al ascenso de Serrano en la órbita de Sánchez, su mujer, Isaura Leal, también iba consolidando su propia posición dentro del sanchismo. Siempre en un discreto segundo plano.
Primero como diputada en la Asamblea de Madrid, luego como comisionada del Gobierno para el Reto Demográfico, más tarde como presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso, responsable de las gestoras del PSOE en Huelva y en Madrid, secretaria general del Grupo Socialista y, en la actualidad, secretaria segunda de la Mesa del Congreso.
En su etapa como comisionada para el Reto Demográfico, Leal se metió de lleno en la agenda de la España vaciada y ahí se cruzó con Begoña Gómez.
La esposa del presidente, entonces directora del Africa Center del IE, participó en noviembre de 2018 en la feria Presura de Soria sobre repoblación rural y ahí coincidió con Leal.
‘Salvar al soldado Fernández’
La anotación de Isaura Leal y «Lola Delgado» en la agenda de la fontanera sitúa por primera vez a Leal dentro de la llamada «operación salvar al Soldado Fernández», la estrategia diseñada para tratar de mejorar la situación judicial de Vicente Fernández y rehabilitarle políticamente.
Fernández, viejo conocido de María Jesús Montero en la Junta de Andalucía, fue rescatado por la entonces ministra para presidir la SEPI, el holding público que agrupa, entre otras, a empresas como Correos.
En paralelo, Leire Díez aterrizó en 2018 en ENUSA, una compañía de la SEPI vinculada al sector nuclear, como jefa de Comunicación. Allí coincidió con Fernández y empezó a tejer una relación de confianza con él.
Pero en 2019 tuvo que dimitir porque fue imputado por un presunto delito de prevaricación.
La Justicia reactivó el caso Aznalcóllar, la investigación sobre el presunto amaño del concurso público con el que la Junta de Andalucía había adjudicado la explotación de la histórica mina sevillana a un consorcio privado.
Vicente Fernández era el alto cargo que, como secretario general de la Consejería de Innovación, pilotó desde la Administración autonómica aquel proceso de adjudicación.
Tras su salida de la SEPI, Montero mantuvo el cargo vacante durante cerca de año y medio. Esa es la casilla de salida de la operación para «salvar» a Fernández.
Con él fuera de la SEPI pero con la plaza todavía sin ocupar, el objetivo pasaba por ganar tiempo para mejorar su situación judicial y dejarle la puerta abierta para volver.
Y ahí entra en escena Leire Díez, que desde ENUSA primero y, más tarde, ya instalada en Correos de la mano de Juanma Serrano, empieza a moverse para intentar que el caso se archive y que el viejo hombre fuerte de Montero pueda ser rehabilitado.
Y en ese relato que conocíamos hasta ahora, entra en escena un nuevo actor, Isaura Leal, gracias a la anotación manuscrita de la agenda de la fontanera.











