«A un tío hace años se le ocurrió mezclar tecno con marchas de Semana Santa y ahora Adelante Andalucía tiene ocho escaños en el Parlamento andaluz». Este mensaje, publicado por el tuitero @tok2_f1, resume bien uno de los éxitos electorales de estas autonómicas. Porque la formación liderada por José Ignacio García ha sabido recoger esas inquietudes identitarias de toda una generación apegada a su tierra. Pero no solo han bastado símbolos, banderas y memes para cuadruplicar sus diputados este 17M.
«En primer lugar, los resultados de Adelante Andalucía se deben a una campaña muy bien diseñada, muy fresca y actual«, apunta Manu Rodríguez, consultor político en Cámara Cívica. Este trabajo, además, ha sido «permanente», tal como destaca Ana Salazar: «Llevan a pico y pala mucho tiempo, tanto sobre el territorio como a nivel digital, donde han sabido adaptarse a los códigos milenials«, apunta la presidenta de ACOP.
«Han conectado con las preocupaciones, los valores y la estética de la juventud, con ese nuevo andalucismo del que hablamos algunos hace tiempo», resalta el también politólogo Jesús Jurado, autor del libro La generación del mollete. «Y también han dirigido la oposición a Moreno Bonilla en los últimos cuatro años, entre las cuitas internas en Por Andalucía y la falta de liderazgo claro del PSOE en el Parlamento».
Asimismo, Adelante ha venido a ocupar «un espacio andalucista que estaba ahí históricamente», tal como recalca Ana Salazar. «El orgullo de sentirse de esta tierra ha sido transversal a casi todos los partidos -excepto Vox-, pero otra cosa es abrazar una voz andaluza», razona esta experta en Ciencias Políticas. O como resumió la exlíder del partido, Teresa Rodríguez, en la pasada noche electoral: «Hay una nueva fuerza emergente e identitaria que responde a una actualidad de muchas necesidades».
El candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García, celebrando los resultados electorales del 17M. / Román Ríos / EFE
Adelante Andalucía, historia de dos divorcios
Precisamente Teresa Rodríguez, una filóloga criada políticamente en la izquierda anticapitalista, es quizá la figura más trascendental en la -aún- corta historia de Adelante Andalucía. Esta roteña, eurodiputada en aquel primer Podemos de 2014, regresó pronto a Andalucía para liderar el proyecto en esta comunidad. Pero había un elemento clave ahí: esta era su tierra, y quería tener voz y autonomía propias frente al aparato del partido (al estilo de Galicia con En Marea, por ejemplo).
«Cuando Podemos empieza a crecer fuera de la M30, se acercan a las redes andaluzas de anticapitalistas, en las que estaba precisamente Teresa Rodríguez. Más tarde, arrancan unas rencillas entre esta corriente y esa cúpula de Madrid conformada por Iglesias, Bescansa y Errejón«, explica Ana Salazar. Y tanto se tensó la cuerda, tanto se tensó, que en febrero de 2020 se formalizó la ruptura definitiva entre la formación morada y los anticapis, tal como se les conoce popularmente.
Pero no fue ese el único divorcio: unos meses después, en octubre de 2020, Rodríguez afrontó una nueva crisis interna. Esta vez fue en el seno de Adelante Andalucía, la coalición con la que concurrieron a las autonómicas dos años antes Podemos e Izquierda Unida y que consiguió 17 escaños en el Parlamento andaluz. «La corriente de anticapitalistas se llevó la marca y la infraestructura, lo que supuso un dolorosísimo cisma con IU«, explica el politólogo Manu Rodríguez.

Pablo Iglesias, Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez en un acto electoral de Adelante Andalucía para las autonómicas de 2018. / Álvaro Cabrera / EFE
En resumen: los anticapis se separaron de Podemos en busca de una voz diferenciada, y luego salieron de aquella confluencia que integraba junto a Izquierda Unida. Y para las siguientes elecciones autonómicas, celebradas en 2022, ahora sí Adelante Andalucía acudió como un partido independiente con Teresa Rodríguez al frente. El resultado: 167.970 votos y dos escaños en el viejo Hospital de las Cinco Llagas.
De Teresa a José Ignacio: una transición «ejemplar»
En diciembre de 2022, solo unos meses después de aquellos comicios, saltó la sorpresa: Teresa Rodríguez, Tere, renunciaba a su acta como diputada. La figura más reconocible -junto a José María González Kichi-, fundadora y portavoz del partido, dejaba la primera línea política para volver a su instituto público, a seguir dando clases a alumnos de Secundaria. «¿Y ahora qué?», se preguntarían muchos al filo del barranco que deja siempre la desaparición de un hiperliderazgo.
Sin embargo, la transición en el caso de Adelante Andalucía fue «ejemplar», tal como la define Jesús Jurado. «Cuando tienes a un personaje de tanto carisma, como es el caso de Teresa o Kichi, en muchas ocasiones vienen otros que difícilmente pueden estar a la altura. Pero José Ignacio García ha sido capaz de acumular capital político propio, con un estilo más pausado y un discurso fuerte que sabe adaptar al contexto», ilustra por su parte Manu Rodríguez.
Y tanto han calado el discurso, las formas y el propio Gafa -como llaman a García hasta en los mítines-, que el pasado 17M obtuvieron 401.000 sufragios, cuadriplicando sus escaños hasta los ocho diputados. Unos resultados que, «más que un punto de llegada, son un pistoletazo de salida», según Jurado. «Lo veremos en las encuestas poselectorales: cuando una fuerza emergente da un campanazo así, muchos que no los apoyaron creyendo que no conseguirían representación se animarían a votarlos».
En el horizonte ahora, unas elecciones generales que, como muy tarde, se celebrarían en el primer semestre del 2017. José Ignacio García, en una noche para el recuerdo en esta formación andalucista, ya advirtió de que había llegado «para quedarse»: «Desde este lunes nos ponemos a construir el reto que tenemos por delante: Adelante Andalucía va a estar en el Congreso de los Diputados«. Y todo porque, entre otras muchas cosas, a un tío se le ocurrió mezclar tecno con marchas de Semana Santa hace ya unos cuantos de años.












