así reabre el Reino Unido el debate que lo partió en dos

Las claves

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El exministro de Sanidad británico Wes Streeting propone que el Reino Unido vuelva a la Unión Europea y califica el Brexit como un «error catastrófico».

Las encuestas indican que el 55% de los británicos apoyaría regresar a la UE, aunque existen dudas sobre la viabilidad real de esta opción.

Desde el Brexit, el Reino Unido ha sufrido una caída del 7% en el PIB, un aumento en las listas de espera sanitarias y un alza del 225% en la migración.

La UE está dispuesta a readmitir al Reino Unido, pero exige aceptar todas sus normas y rechaza cualquier trato especial como el antiguo cheque británico.

Se ha roto un tabú: ¿va a volver el Reino Unido a la Unión Europea?

El exministro de Sanidad y candidato laborista a suceder al actual Primer Ministro, Wes Streeting, ha asegurado que propondrá este paso. Considera el Brexit un “error catastrófico”.

Las últimas encuestas demuestran que el 55% de los británicos estaría dispuesto a volver. Pero, ¿esta posibilidad es realista?

Todos los datos reflejan que el Reino Unido está peor que antes: ha perdido en torno a un 7 % del PIB, la lista sanitaria de espera ha registrado récord, la migración contra la que supuestamente combatían se ha disparado cerca de un 225% respecto a hace diez años y la relación con Estados Unidos está prácticamente rota.

La Unión Europea mantiene que, por supuesto, acogería de vuelta al país pero sólo si aceptan todas sus normas: nada de beneficios como el famoso cheque británico.

¿Merecería la pena revertir el Brexit? Las recientes elecciones locales dejaron a Escocia, Gales e Irlanda del Norte en manos de partidos nacionalistas o independentistas y Nigel Farage, el promotor del Brexit, arrasó con su partido Reform UK.

Plantear de nuevo este debate sobre ‘Brexit sí’ o ‘Brexit no’ situaría al país en un escenario corrosivo cuando aún no ha cerrado del todo las heridas de un referéndum que fue oportunista y probadamente manipulado.

La pregunta que cabe plantearse es si el Reino Unido estaría dispuesto a asumir el coste político, económico y simbólico de reconocer que una de sus decisiones más trascendentales acabó convirtiéndose en una de sus mayores derrotas.

Si la respuesta es ‘no’, el supuesto aspirante laborista a Primer Ministro debería frenar este mensaje, que siempre estuvo más en el deseo de los europeos que en el de los británicos.

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