El gusto por el buen comer es universal y, por lo visto, también atemporal. Un estudio liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB), el IsoTOPIK Lab de la Universidad de Burgos (UBU) y el Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria de la Universidad de Cantabria (UC) desvela la curiosa historia de una población de neandertales ibéricos que se las apañó para incluir mariscadas en su menú hace más de 115.000 años. La historia de sus comilonas en plena costa de Murcia, afirman los expertos, se trata de una de las primeras evidencias que tenemos sobre las increíbles habilidades que tenían estos homínidos para comprender los ciclos del marisco y explotarlos a su favor para disfrutar de mariscadas durante todo el año. Algo que, hasta ahora, se creía que solo conseguimos hacer los ‘sapiens’.
Los arqueólogos encontraron evidencias de consumo de distintas especies de marisco en la cueva de Los Aviones de Cartagena
El trabajo, publicado este lunes en la revista científica ‘PNAS’, se centra en una excavación realizada en la cueva de Los Aviones de Cartagena. Según explican los arqueólogos, en este enclave con vistas al mar se hallaron restos de varios moluscos marinos de distintas variedades. Desde lapas hasta pequeños caracoles marinos y otros mariscos que contienen proteínas marinas de alta calidad, como el Omega-3 y el zinc, esenciales para el desarrollo cerebral y la salud reproductiva.
El estudio de la señal isotópica de las conchas de estos animales, que han permanecido ahí durante más de 115.000 años, permitió a los científicos reconstruir no solo su historia sino entender en qué periodo exacto fueron pescados y consumidos y, por lo tanto, incluso el modo en que se incluían en los menús. Y es ahí donde, afirman los expertos, llegó la gran sorpresa de este estudio.
Consumo según calendario
Los análisis desvelan que los neandertales ya comprendían los patrones estacionales de los moluscos y que, a raíz de ello, aprendieron a planificar su recolección y consumo. Entre el otoño y el invierno, coincidiendo con la época en la que el molusco suele ser más grande, más nutritivo y con mejor sabor, estos prehistóricos habitantes ibéricos realizaban las mariscadas más copiosas. En verano, en cambio, en un periodo donde estos alimentos se echan a perder más rápido y pueden suponer un riesgo sanitario, reducían y moldeaban su consumo a las circunstancias climáticas.
Esto, según los investigadores, demuestra «un patrón de consumo consciente de los recursos marinos«. Asier García-Escárzaga, autor principal del estudio, también señala que esta práctica es muy similar a la observada entre los humanos modernos y, sin ir más lejos, en las sociedades actuales.
El análisis desvela un patrón de consumo estacional que demuestra una comprensión avanzada del medio marino y de las propiedades de los alimentos
Durante mucho tiempo se asumió que los neandertales poseían capacidades cognitivas inferiores a las de nuestra especie y que sus estrategias de supervivencia eran simples y oportunistas. No obstante, hallazgos como el que presenta este estudio cuestionan cada vez más esa interpretación.
La evidencia arqueológica indica que estos grupos humanos comprendían profundamente el entorno en el que vivían y eran capaces de adaptar su comportamiento a los ciclos estacionales. La recolección selectiva de mariscos en determinadas épocas del año, por ejemplo, desvela que poseían capacidades de planificación, observación ecológica y toma de decisiones basada en la experiencia. Además, la persistencia de estas prácticas sugiere la existencia de transmisión cultural del conocimiento, es decir, la capacidad de enseñar y aprender dentro del grupo. Todo ello refuerza la idea de que los neandertales desarrollaron comportamientos complejos comparables, en muchos aspectos, a los ‘sapiens’.
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