la justicia de California desestima su demanda contra la empresa de ChatGPT y Sam Altman

Revés judicial para Elon Musk. Un tribunal federal de California ha desestimado este lunes la demanda que el magnate estadounidense había interpuesto contra la empresa de OpenAI, creadora de ChatGPT, así como al director ejecutivo de la misma, Sam Altman, por supuestamente incumplir su misión fundacional sin ánimo de lucro.

El jurado de nueve miembros de la ciudad de Oakland, en California (EEUU), ha dictaminado que la acusación interpuesta por el empresario de Tesla, SpaceX o X.com y no se presentó dentro del marco temporal estipulado por la ley y, por lo tanto, ha quedado prescrita.

El fallo representa una victoria estratégica para Altman en un momento clave para la estabilidad de la empresa creadora de ChatGPT para asegurar la continuidad de sus planes de expansión financiera de cara a una próxima salida a bolsa, que los analistas proyectan como un éxito histórico para el sector tecnológico.

Tras el veredicto, el abogado de Musk declaró que se reservaba el derecho a apelar, pero la jueza sugirió que podría enfrentar dificultades, ya que determinar si el plazo de prescripción había expirado antes de que Musk presentara la demanda era una cuestión de hecho.

«Existe una cantidad sustancial de pruebas que respaldan la decisión del jurado, razón por la cual estaba preparada para desestimar el caso de inmediato», declaró la jueza de distrito estadounidense Yvonne Gonzalez Rogers.

Musk —quien ayudó a fundar OpenAI— acusó a la tecnológica y a Microsoft de incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto, alegando que habían traicionado su misión original para priorizar los beneficios económicos sobre el interés público.

Por su parte, OpenAI argumentó que la demanda respondía a un intento infundado y motivado por la «envidia» que busca obstaculizar a un competidor directo mediante el uso del sistema judicial.

El veredicto se produjo tras 11 días de testimonios y alegatos en los que la credibilidad de Musk y Altman fue cuestionada repetidamente.

Guerra entre Musk y Altman

El abogado de la tecnológica presentó en el juicio, que comenzó el pasado 28 de abril, varios correos electrónicos de los asesores de Musk en los que se discutían los posibles porcentajes de participación accionaria del magnate si la empresa dejara de ser sin fines de lucro.

OpenAI fue lanzada en 2015 cuando Altman, Brockman, Musk y otros fundadores buscaban avances en la inteligencia artificial (IA).

Sam Altman, CEO de OpenAI, durante el juicio.


Sam Altman, CEO de OpenAI, durante el juicio.

Reuters

Musk aportó cerca de 45 millones de dólares pero en 2017 su relación con Altman, que ha sido el rostro de la tecnológica, se deterioró tras los supuestos retrasos de lograr sus objetivos. Un año después, el dueño de Tesla se retiró de la junta directiva y dejó de hacer aportaciones.

En 2019, OpenAI pasó de ser una compañía sin ánimo de lucro a una estructura de beneficio limitado.

La previsible salida a bolsa

El gran objetivo final de este juicio es el intento de Musk de tratar de torpedear una más que posible salida a bolsa de OpenAI, cuya solución principal —ChatGPT— popularizó la IA a nivel de consumo.

Esta tecnología se utiliza para multitud de fines, como la educación, el reconocimiento facial, el asesoramiento financiero, el periodismo, la investigación jurídica, los diagnósticos médicos o la creación de deepfakes dañinos.

OpenAI compite con empresas de IA como Anthropic y xAI, y se está preparando para una posible oferta pública inicial que podría valorar la empresa en 1 billón de dólares.

Musk acusó a OpenAI de intentar enriquecer indebidamente a inversores y personas con información privilegiada a costa de la organización sin fines de lucro, y de no priorizar la seguridad de la IA. También sostuvo que Microsoft sabía desde el principio que «a OpenAI le importaba más el dinero que el altruismo».

Lo cierto es que los argumentos de Musk sirven para buscar debilitar a un futurible rival en bolsa, ya que su IA ahora forma parte del organigrama de su empresa espacial y de cohetes, SpaceX, que está preparando una salida a bolsa que podría superar en tamaño a la de OpenAI.

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