Es una pregunta que ronda en muchas de las sedes ministeriales de Defensa en la UE, después de comprobar la situación en el frente bélico de Ucrania y el alicaído estado de ánimo con el que Rusia celebró el pasado 9 de mayo la festividad del Día de la Victoria, la cita militarista anual con la que la ciudadanía y la dirigencia rinden homenaje a su Ejército. ¿Ha alcanzado la guerra el punto de estancamiento que fuerce al Gobierno ruso a negociar «de buena fe» un acuerdo de alto el fuego, «sin demandas maximalistas» sobre las autoridades de Kiev? Los últimos datos difundidos apuntan a un cambio de ciclo: en abril, por vez primera desde 2024, no solo Rusia perdió más territorio del que conquistó, sino que también fue incapaz de reclutar a un número de soldados suficiente como para reemplazar las bajas militares, entre muertos y heridos, contabilizadas en el campo de batalla.
«Es una tendencia que comenzamos a constatar a partir de enero; cada mes (el Ejército de Rusia) ocupaba menos y menos territorio, hasta que en abril el cómputo final determinó que perdió un área equivalente a entre 113 y 115 kilómetros cuadrados, principalmente en la región de Zaporiyia», explica a EL PERIÓDICO desde Kiev Andrii Ordynovych, director de apoyo estratégico y desarrollo en el think tank Ukranian Freedom Fund, un hombre que en el pasado ocupó cargos en la misión de Ucrania ante la OTAN y en la embajada de su país en Washington.
Incluso en ciudades ucranianas que Rusia anunció en su día con todo el boato tener bajo su completo control, como el nudo de comunicaciones de Pokrovsk y la localidad de Chásiv Yar, aún quedan contingentes de soldados ucranianos oponiéndose al invasor, pese a que las fuerzas ocupantes controlan cerca del 90% de ambas localidades. Eso sí. Se trata de datos estimativos y que pueden oscilar según las fuentes, debido a que las nuevas tecnologías empleadas en esta guerra, en concreto los drones, han convertido amplias áreas del frente en lo que se denomina en inglés como ‘grey zones’ (zonas grises en español) donde ninguno de los dos ejércitos ejerce un control efectivo sobre el territorio.
Cifra de bajas
El Gobierno de Kiev ha declarado que intenta causar en su enemigo una cifra de bajas militares, cuantificada en 50.000 muertos o heridos al mes, más allá de la cual calcula que sería muy difícil para Moscú mantener el ritmo de reclutamientos y por ende, el esfuerzo bélico del Kremlin. «Hagamos el coste de la guerra insostenible para Rusia, y a partir de ahí forzar la paz mediante la fortaleza». Esta es la tarea que le ha planteado el presidente Volodímir Zelenski al flamante ministro de Defensa, Mijailo Fedorov, según ha informado el propio miembro del Ejecutivo en su primera comparecencia ante la prensa.
Y en este ámbito, las fuerzas ucranianas también están registrando progresos. De acuerdo con las estimaciones del Ministerio de Defensa del Reino Unido recogidas por el Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos, la cifra establecida por Kiev se encuentra cada vez más al alcance de la mano. En diciembre de 2025, la cifra de bajas rondó los 30.000, mientras que en marzo y abril ya alcanzó los 35.000. «Registramos un número creciente de pérdidas irreparables» en el bando ruso, corrobora Ordynovych. Ello quiere decir que por vez primera desde el inicio del conflicto, Rusia inscribe mensualmente en sus fuerzas armadas, «entre 1.000 y 3.000 soldados menos» de los que caen en los combates entre muertos y heridos.
No se trata solo de recuperar territorio o causar bajas inasumibles al adversario. El objetivo es atacar su retaguardia, sus fuentes de ingresos y minar su capacidad de mantener la infraestructura de guerra. Durante el último año, las fuerzas armadas ucranianas han intensificado sus ataques contra instalaciones vinculadas al sector de los hidrocarburos en Rusia, logrando mermar la producción y los ingresos, y de paso atemperando el beneficio económico que ha supuesto para la parte rusa el reciente levantamiento temporal por EEUU del tope del precio pactado por la comunidad internacional a finales de 2022. De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la producción de crudo en abril alcanzó la cifra de 8,8 millones de barriles de petróleo al día, un dato 460.000 barriles inferior al registrado hace un año.
Los ataques a las refinerías se han doblado entre enero y mayo de este año en comparación con el mismo periodo de 2025, afectando a 16 instalaciones y mermando la capacidad de refinado en 700.000 barriles por día. Todo ello ha provocado una significativa reducción de las exportaciones rusas de productos derivados del petróleo, que apenas han superado los dos millones de barriles al día y se han reducido, solo entre los meses de marzo y abril, en 340.000 barriles al día.
A medida que Ucrania se va integrando en las estructuras militares y políticas de la UE y la OTAN, su Ejército va asumiendo la metodología de Occidente, haciendo valer su profesionalidad frente a un enemigo numéricamente superior y dejando atrás la cultura imperante en las fuerzas armadas soviéticas. «En el Ejército soviético, el mando es centralizado con una iniciativa muy limitada, mientras que en Occidente, la planificación es centralizada pero se concede más libertad en la ejecución», se enorgullece Ordyonovych. Pese a todos estos progresos, en opinión de este experto, aún es difícil vislumbrar un escenario en el que sea posible un cese de las hostilidades en la guerra de Ucrania. «Si se logra mantener esta dinámica en los próximos meses, podríamos estar asistiendo al principio de un proceso» que permitiría una «negociación justa y en términos favorables» para el país invadido, concluye.
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