La Romareda reúne esta noche (21:15 horas, Movistar+) a dos históricos atrapados en sus propias penas. El partido en el que el Real Zaragoza se jugará su historia y donde puede consumar su descenso a Primera Federación se producirá bajo un clima casi bélico: entre manifestaciones de peñas, con una pitada convocada contra la propiedad del club en el minuto 32 y con los colectivos sociales anunciando que entregarán a cada socio un dólar (así hasta 28.000) clamando contra la gestión del empresario norteamericano Jorge Mas. Así, la Delegación del Gobierno ha anunciado que refuerza el dispositivo de seguridad.
Y en medio de esa revuelta aparece como rival un Sporting que arrastra lo suyo a sus espaldas: inmerso en una crisis deportiva tras el precipitado anuncio del adiós de Borja Jiménez, a quien aún le quedan tres semanas por delante para dejar el cargo, mientras los jefes del grupo mexicano tratan de cerrar la llegada de Nicolás Larcamón para el banquillo de El Molinón. La escena es tan tóxica que ni en Asturias ni en Aragón se ha hablado durante toda la semana apenas del partido, capital para los intereses del Zaragoza, que podría culminar su caída a los infiernos, sino que todo está eclipsado por las crisis que viven estas dos menguadas entidades, melancólicas de su historia y de un pasado que ahora mismo resulta insoportable.
En Gijón llueve sin duda menos que en Zaragoza, pero el viaje parece pesaroso para un grupo que descuenta los días para que comiencen las vacaciones, sobre todo desde que hace dos semanas sabe que ni siquiera puede ganarse el favor de su jefe, convertido en mártir, víctima de la escena, también de su decisión, y a quien le están lloviendo dardos día sí y día también mientras no cesan de salir noticias que cuestionan su autoridad.
La situación es por todo muy incómoda para el entrenador e igualmente para el resto de la expedición rojiblanca, que ayer se desplazó a Zaragoza con José Riestra a la cabeza sin cesar un segundo de mirar su teléfono móvil, que echa humo en los últimos días, pendiente de noticias y de los avances entre México y Argentina para tratar de cerrar a Larcamón, sin duda su gran apuesta. Con todo, el entrenador abulense, que ha reclutado a dos juveniles (Mario Fernández y Dani Pasuk) para paliar las bajas, sobre todo en ataque (Otero, Dubasin, Queipo), sopesa mantener el sistema que hizo al equipo competir de forma honrosa en Málaga: un 5-3-2 en el que Gaspar Campos y César Gelabert actuarían como referentes. Amadou Coundoul, en un pozo sin fondo, sería suplente, también ahora que el equipo ha perdido a sus dos referentes y que Miguel Conde está alistado con el filial para jugar por el ascenso ante el Caudal de Mieres. La situación es más que compleja tanto para Borja Jiménez como para David Navarro. Los dos equipos tienen un batallón de bajas y los entrenadores se han visto obligados a tirar de canteranos para completar las convocatorias.












