- Dudas sobre la fiabilidad de algunos informes
- Cuando la IA ve baches donde no los hay
- El riesgo de invertir mal el dinero
- Mantener cuesta diez veces menos que reconstruir
- La defensa de la auscultación técnica
- Debate abierto en el sector
Ingenieros especializados en conservación viaria alertan de que algunos métodos basados en el análisis automático de imágenes pueden provocar errores graves, al identificar desperfectos inexistentes en el asfalto.
Sombras, señales de tráfico, reflejos del vehículo, marcas viales o reparaciones ya realizadas, aparecen en ocasiones catalogadas como daños reales, lo que, según advierten, puede distorsionar las decisiones sobre inversión pública en mantenimiento.
La advertencia aparece recogida en el informe “Sombras que salen caras: medir bien para invertir mejor”, elaborado por la ingeniería tecnológica Euroconsult Nuevas Tecnologías, especializada en conservación y mantenimiento preventivo de infraestructuras y con más de 20 años de experiencia monitorizando carreteras del Estado.
Dudas sobre la fiabilidad de algunos informes
El documento pone el foco en los nuevos sistemas de inspección que utilizan cámaras instaladas en vehículos en circulación para tomar imágenes del firme, mientras algoritmos de IA analizan posteriormente las grabaciones.
Según Euroconsult, estos métodos están ganando peso en algunos informes sobre el estado de la red viaria española y podrían acabar condicionando las prioridades de inversión de las Administraciones.
La compañía sostiene que el problema no es la utilización de tecnología, sino la posibilidad de que los resultados no reflejen con precisión el estado real de las carreteras.
El informe señala que algunos estudios recientes amplían el número de kilómetros analizados mediante IA, pero advierte de que una mayor cobertura no garantiza mejores diagnósticos si la calidad de la información es insuficiente.
“El último informe de la Asociación Española de la Carretera sobre el estado de la red viaria ha ganado peso en el debate técnico y mediático, pero en distintos ámbitos técnicos de la Administración y especialistas del sector también han surgido dudas sobre la solidez metodológica de algunos resultados”, reseña el documento.
Cuando la IA ve baches donde no los hay
Uno de los aspectos que más preocupa a los ingenieros es la aparición de “falsos positivos”. Es decir, situaciones en las que el algoritmo interpreta como deterioros elementos que en realidad no son defectos reales de la carretera.
El informe incluye numerosos ejemplos. En algunos casos, la inteligencia artificial identifica como daños las líneas pintadas de los carriles, flechas de señalización horizontal o pasos de peatones.
En otros, confunde reparaciones ya ejecutadas con desperfectos activos, o interpreta como giretas o baches sombras proyectadas por árboles, señales o incluso el propio vehículo.
También aparecen como supuestos defectos reflejos en el parabrisas, cambios normales en el color del firme o fisuras que ya habían sido selladas correctamente durante trabajos de conservación.
Euroconsult asegura que el problema radica en que la IA trabaja detectando patrones visuales y puede equivocarse cuando ciertos elementos presentan formas o contrastes similares a los deterioros reales del pavimento.
“El algoritmo está identificando como defecto algo que ya se ha corregido”, advierte el informe, al referirse a las fisuras selladas.
El riesgo de invertir mal el dinero
La preocupación del sector técnico va más allá del error puntual en una fotografía. Los ingenieros sostienen que estos sistemas pueden acabar influyendo directamente en el reparto de las inversiones destinadas a conservación viaria.
El documento recuerda que algunos informes elaborados mediante inspecciones visuales y análisis automatizados sirven de referencia para calcular las necesidades de mantenimiento de la red de carreteras.
Por eso, consideran que un diagnóstico impreciso puede derivar en decisiones erróneas sobre dónde actuar primero o cuánto dinero destinar a determinadas vías.
“Si el diagnóstico no es suficientemente riguroso, se corre el riesgo de equivocarse tanto en la cantidad de inversión necesaria como en los tramos donde conviene invertir”, señala Euroconsult.
La ingeniería insiste además en que las carreteras españolas arrastran desde hace años un déficit de conservación. Según el informe, España cuenta con unos 655.000 kilómetros de carreteras, pero dedica únicamente el 1,3% de su valor patrimonial al mantenimiento, por debajo del 2% recomendado por organismos internacionales como el Banco Mundial.
Mantener cuesta diez veces menos que reconstruir
El documento subraya además el impacto económico que tiene retrasar las labores de mantenimiento. Según sus cálculos, conservar una carretera en buen estado puede resultar hasta diez veces más barato que reconstruirla cuando el deterioro ya es severo.
Euroconsult estima que el mantenimiento de un kilómetro de vía ronda los 120.000 euros, mientras que reconstruirlo puede alcanzar el millón de euros.
Por eso, la compañía considera fundamental contar con diagnósticos precisos que permitan detectar los problemas reales antes de que el deterioro avance.
La defensa de la auscultación técnica
Frente a los sistemas basados exclusivamente en imágenes, los ingenieros reivindican la denominada auscultación técnica de carreteras. Se trata de inspecciones realizadas con equipos especializados capaces de medir parámetros físicos del firme como la regularidad del pavimento, la resistencia al deslizamiento, la deflexión estructural o el nivel de fisuración.
Según Euroconsult, estos métodos ofrecen datos objetivos, comparables y georreferenciados, además de apoyarse en procesos de calibración y validación técnica.
La empresa también advierte de que cualquier cambio tecnológico debería ir acompañado de ensayos comparativos con los sistemas anteriores, para garantizar la validez de los resultados y mantener series históricas fiables.
“No se discute que existan necesidades de conservación, sino si ciertos métodos, basados sobre todo en inspección visual e inteligencia artificial, permiten medirlas con la precisión necesaria”, concluye el informe.
Debate abierto en el sector
La irrupción de la inteligencia artificial en el mantenimiento de infraestructuras abre así un debate técnico dentro del sector de la conservación viaria.
Mientras algunas empresas defienden estas herramientas como una forma rápida y económica de analizar miles de kilómetros de carretera, otros especialistas consideran que todavía presentan limitaciones importantes y que no pueden sustituir completamente a las mediciones técnicas tradicionales.
Euroconsult sostiene que la IA puede ser útil como apoyo o filtro inicial, pero insiste en que las decisiones sobre inversión pública y seguridad vial deben basarse en diagnósticos rigurosos y verificables.
“Los nuevos pliegos de conservación no pueden priorizar el precio frente al rigor técnico”, advierte la compañía en las conclusiones del informe.













