Si Ilimane Diop hubiese sido el rival de Hércules, probablemente A Coruña no podría presumir de tener una Torre de 2.000 años. El pívot senegalés iluminó de color naranja la primera de las cinco baldosas que el Leyma Coruña tiene que recorrer para volver a jugar en la Liga ACB. Dio un recital en defensa y en ataque, reboteando y tirando desde todas las posiciones posibles para aplacar el coraje de un combativo Hestia Menorca (93-71). Los baleares aguantaron el tipo y dieron guerra durante tres cuartos, pero fueron incapaces de contener a los interiores naranjas y se desinflaron en el último parcial.
Apeló Carles Marco a la filosofía que ha caracterizado al Leyma durante toda la temporada y a la capacidad para imponer el ritmo como vía para asegurar el primer triunfo en esta serie al mejor de cinco partidos. Sus pupilos captaron el mensaje y salieron con ganas. Un triple de Caio Pacheco abrió la lata de un duelo en el que Menorca inició más comedido desde el perímetro. Dos faltas de Fernando Zurbriggen en los primeros minutos condicionaron a los baleares y facilitaron que los coruñeses llegasen pronto al bonus.
Por el camino, Ilimane Diop salió desde el banquillo para adueñarse del partido. Atacó el aro, dominó la media y la larga distancia y acertó sus tiros libres para consolidar la ventaja naranja. Aunque Adams Sola trató de reaccionar, aprovechando varios errores no forzados de Thiam, las diferencias permanecieron después de una bomba fallada de Pacheco y un triple errado de Littleson sobre la bocina (20-15).
El Leyma intentó romper el partido en un inicio de segundo cuarto en el que Mus Barro decidió tomar por la fuerza el juego interior. Se fajó con Wembi, sacó puntos atacando el aro y forzó faltas sensibles para elevar la renta a un 28-20. Los de Mahón ensancharon el campo y encontraron en los triples de Jaume Lobo los puntos necesarios para empatar (31-31).
Reaccionó rápido el Leyma gracias a la redención de Thiam, más entonado que en el primer cuarto. Pasó de sufrir a amenazar rozar una ventaja cómoda al descanso gracias a Dídac Cuevas. Dos triplazos del catalán, el primero en contraataque y el segundo tras un bloqueo indirecto de Cremo, establecieron el 43-34 a un minuto del descanso. Falló la pizarra en la última posesión naranja y eso permitió a Littleson, con otro triple desesperado, apretar el tanteo antes de marcharse a los vestuarios (43-37).
Segunda parte
Los mejores minutos del Leyma en la primera parte llegaron en los momentos en los que pudo rebotear, correr y contragolpear. En la segunda no cambió sus prioridades, fiel siempre a su estilo. Costó en un inicio de tercer cuarto en el que Menorca amenazó con empatar gracias a Schott y Sola. Los pupilos de Carles Marco recuperaron la confianza a medida que Paul Jorgensen elevaba de nuevo el contador de faltas de los baleares, que volvieron a meterse en bonus muy pronto (47-52).
Cuando el neoyorquino completó su cupo, Ilimane Diop regresó a escena para demostrar sus galones. El pívot senegalés dio un auténtico recital de un pívot multiusos en ataque, tirando y reboteando, y se desquitó poniendo gorros a cualquier jugador de Menorca que osase atacar su pintura. Thiam le hizo los coros y Jacobo Díaz, con un mate en el último minuto del cuarto elevó la confianza y la renta (61-52).
Fue Paul Jorgensen el encargado de romper momentáneamente la barrera de los diez puntos de ventaja, pero los mahoneses no bajaron los brazos. Tocó picar piedra en un último cuarto. Con las genialidades y los reversos del escolta de Nueva York, con el enésimo tapón de Diop y los esfuerzos inestimables de Jacobo Díaz. Thiam, con un robo y mate a tres minutos de la conclusión, estableció el 77-64 para desatar la fiesta en la grada y la sangría en la pista. Mordió el Leyma para elevar su renta hasta el 93-71. Minutos valiosos para asegurar el primer triunfo y, quizá, minar la confianza de los baleares. Este domingo, segundo asalto.












