Los pacientes con alzhéimer tratados con lecanemab y donanemab –los fármacos aprobados por las agencias de salud de Europa y EEUU y que ralentizan en torno a un 30% la progresión de esta demencia– en el Hospital San Raffaele de Milán se han «estabilizado» y algunos incluso «notan» alguna «mejoría», como una «menor niebla mental» y una «mayor concentración», asegura a EL PERIÓDICO la doctora Alma Ghirelli, neuróloga del centro. Italia trata a estos enfermos con estos novedosos medicamentos —que todavía no están disponibles en España— desde 2024. Existe un tercer fármaco en marcha, el trontinemab, que ya se encuentra en la fase tres de su ensayo clínico y que prevé alcanzar «el mismo objetivo» que los otros dos fármacos «con menores dosis», apunta la investigadora. Todas estas novedades se han presentado este jueves en la 14ª Conferencia Bienal Barcelona–Pittsburgh, organizada por Ace Alzheimer Center Barcelona.
«Nosotros hemos tratado a 60 pacientes con lecanemab y donanemab. Actualmente, tenemos a 50 en tratamiento activo y 31 de ellos ya han alcanzado los seis meses de terapia, mientras que cuatro han llegado al año de tratamiento», explica la neuróloga. Y lo que han detectado es que la respuesta biológica al tratamiento es muy alta. «Hacemos un PET de beta amiloide [una prueba de imagen para estudiar esta proteína, que está relacionada con el alzhéimer] al inicio y otro al año. Y realmente se puede ver que el nivel de beta amiloide disminuye mucho en seis meses», asegura Ghirelli. «Coincide con lo que esperábamos según los ensayos clínicos», añade. Aun así, hay más proteínas vinculadas al alzhéimer.
Estables durante seis meses
La respuesta biológica no es sinónimo de respuesta clínica. Mientras que la respuesta biológica sirve para confirmar que el fármaco actúa sobre su objetivo –el medicamento disminuye la proteína beta amiloide–, la respuesta clínica evalúa las «escalas cognitivas basadas en el grado de autonomía» del paciente. «Lo que hemos visto es que los pacientes han permanecido bastante estables durante esos seis meses. La enfermedad de alzhéimer es muy larga, tiene una duración de entre 10 y 20 años. Así que en realidad solo estamos observando seis meses de una enfermedad muy prolongada, por eso es difícil apreciar diferencias claras ya en medio año. Necesitaremos más tiempo para verlas», cuenta Ghirelli. Los ensayos clínicos señalan que estos fármacos reducen o ralentizan en un 27% el deterioro cognitivo en pacientes con alzhéimer en etapas tempranas.
«Lo que sí podemos decir sobre los 30 pacientes que han alcanzado los seis meses de tratamiento es que están bastante estables y el efecto biológico es algo que realmente se puede ver. El PET se vuelve negativo después de seis meses en el 40% de los pacientes tratados con donanemab —y eso es mucho en nuestra experiencia—. La enfermedad quizá ha progresado un poco, pero en cuanto a mantener la autonomía en casa, que es lo más importante, están bastante estables. Eso sí podemos afirmarlo», destaca esta neuróloga, quien reconoce que estos nuevos fármacos «no son perfectos» pero son «buenos» porque suponen un «punto de partida». «Trontinemab es otro medicamento que nos genera muchas esperanzas y que esperamos que sea mejor que lecanemab y donanemab», añade. Su hospital participa en el ensayo clínico de este fármaco.
«El mejor candidato»
Lo importante, afirma la investigadora, es encontrar a candidatos adecuados para esta terapia. «Los pacientes están contentos. Algunos nos dicen que se sienten mejor, que tienen menos niebla mental y que pueden concentrarse más. Eso también es muy importante para nosotros, aunque no podamos medirlo realmente con una prueba», destaca la doctora Ghirelli. ¿Cuál es la diferencia entre el trontinemab y el lecanemab y el donanemab? «Para desarrollar el trontinemab tomaron un antiguo anticuerpo llamado gantenerumab, cuyo ensayo clínico fracasó, y lo modificaron porque costaba que llegara al cerebro debido a la barrera que lo protege –ilustra la doctora–. Por este motivo, el trontinemab está diseñado para atravesar esa barrera, de modo que en dosis más bajas el medicamento puede llegar igualmente a su objetivo».
Italia utiliza fármacos como el lecanemab y el donanemab desde septiembre de 2024. «Existe una ley italiana que nos permite comprar medicamentos fuera de Italia que hayan sido aprobados por una agencia médica externa, como la estadounidense FDA. Lo compramos en el extranjero para cada paciente que reúna los requisitos. Y el paciente tiene que pagar todo el tratamiento y también los procedimientos relacionados con él, como resonancias magnéticas o PET que acompañan al tratamiento», cuenta Ghirelli. Fue de esta manera como comenzaron hace casi dos años a tratar a los primeros pacientes.
Desde octubre de 2025, además, la farmacéutica Lilly empezó en Italia un programa de uso compasivo, que permite el acceso a fármacos aprobados pero aún no comercializados. «En este caso es Lilly quien paga el medicamento y el resto de pruebas las hacemos en el sistema nacional de salud», concluye Ghirelli. España todavía no ha tratado a pacientes con estos novedosos fármacos debido a trabas burocráticas. Muchos acuden al extranjero para acceder a ellos.
Suscríbete para seguir leyendo












