Vanessa Esparza es la directora del CEIP Vicent Gironés Mora de Ontinyent, uno de los centros educativos en el que la huelga registró un seguimiento del 100 % en el primer día de movilizaciones. Como la gran parte del sector, Esparza apoya unas movilizaciones masivas y que, de momento, suman tres jornadas de protestas. «En el segundo día, hubo un 80 % de seguimiento. Todavía estamos con fuerzas y sabemos que hay que resistir, pero hay que ser consecuentes. Cada vez que hacemos huelga se nos descuenta una parte del salario muy considerable y eso podemos sostenerlo de forma relativa en el tiempo».
«Esperamos que la conselleria se siente a negociar. Cada compañera tiene unas circunstancias y tenemos que respetarlas todas. Todos podemos hacer un esfuerzo, pero cada uno en la medida de sus posibilidades y todo es respetable», ha proseguido. En medio de las protestas, el CEIP Vicent Gironés ha recibido esta semana la visita de dos inspectores de Educación en una cita programada para la evaluación del proyecto del centro. Esparza ha comentado que las protestas sí fueron comentadas en la cita: «Cuando llegaron al centro las protestas estaban en su apogeo y se sintieron un poco incómodos. Se puede entender por qué ellos representan a la Administración y era una situación para ellos un poco complicada, pero dijeron que lo entendían perfectamente y que no nos desanimáramos y que siguiéramos con las protestas». «Fueron muy empáticos con nosotros, no puedo decir otra cosa. No sé cómo serán todos, habrá muchos inspectores, de hecho la señora Ortiz es inspectora y no tiene nada que ver con los inspectores que nosotros nos encontramos. Afortunadamente, todos los que tenemos en la zona se muestran siempre muy receptivos y no vemos a la Inspección Educativa como un enemigo. Al contrario, tiene que ser una aliada y una guía y una ayuda».
«Era una reunión planificada, son unos procedimientos para presentar proyectos de dirección y estábamos en el límite de plazo, por lo tanto, era algo que era previsible que iba a pasar. Les comenté que yo no iba a negarme a hacerlo, pero que debían tener en cuenta que estaríamos en servicios mínimos, de hecho, a mí me tocaba ir a hacer servicios mínimos en el centro y que el procedimiento tuvieron que pararlo. Fueron muy comprensivos, muy coherentes, vieron que era una situación incómoda. A. final los inspectores no son enemigos nuestros porque creo que la mayoría de ellos conocen bien la situación de los centros y saben que todo lo que estamos pidiendo no es por ningún tipo de capricho, es esencial que se sienten a negociar», ha expuesto la directora.
Preguntada sobre el día a día en los centros durante esta semana, Esparza ha aclarado que «los servicios mínimos están funcionando como lo que son. En la escuela se está asistiendo al alumno porque lo que queremos es que las familias que por el motivo que sea no pueden tenerlos en casa o no secunden la huelga, sean atendidas. Al final, es una huelga del profesorado y las familias son las que deciden si quieren traer a los niños o no. Cada uno tiene sus circunstancias y cada uno en su ámbito familiar hace lo que cree. Todo es respetable. Por lo tanto, los servicios mínimos están funcionando como eso, como servicios mínimos», ha apuntado. «Debería haber un acuerdo, porque al final la educación pública es la que estamos pagando entre todos y todas. Pienso que es la educación, igual que la sanidad, lo que tenemos que cuidar».
«Y también hay una cuestión que me gustaría reflejar. Muchos compañeros y compañeras se están dejando el sueño luchando por lo que queremos y por lo que pedimos por nuestro alumnado y por nosotros y por toda la comunidad educativa. ¿Dónde van a parar todo este dinero? Me gustaría que la conselleria fuera transparente y que ojalá, como propuesta, todo el dinero que se están ‘ahorrando’ los invirtieran en educación y revirtieran el esfuerzo que se está haciendo y que al menos sepamos dónde van a parar todos estos recursos», comentó al director del centro emplazado en Ontinyent.
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