La producción española de cerveza, segunda gran elaboradora europea solo por detrás de Alemania, puede verse comprometida por el impacto del cambio climático, que lleva ya un tiempo malogrando las producciones de cebada, sobre todo en el litoral mediterráneo. Dado que los golpes de calor y el brotado prematuro provocado por las lluvias antes de la cosecha afectan directamente a la calidad de esta materia prima, clave para la elaboración de esta bebida, la maltería Moravia, perteneciente a la cervecera Damm; la empresa Semillas Batlle; la firma de servicios agrícolas Cupasa, y la fundación Centro de Investigación en Agrotecnología-Agrotecnio, vinculada a la Universitat de Lleida, han puesto en marcha un proyecto para analizar el comportamiento del cereal y determinar su variabilidad genética ante condiciones climáticas extremas. El proyecto, bautizado con el nombre de ResOrMa, aspira a identificar una a una las variedades actuales de cebada según su nivel de tolerancia y estudiar los mecanismos fisiológicos que explican la pérdida de calidad y productividad.
Así, la iniciativa tiene como objetivo mantener la fortaleza del sector cervecero español, que el año pasado cerró el ejercicio con una facturación superior a 5.700 millones de euros, según datos dados a conocer en la última asamblea general de Cerveceros de España. Además, las exportaciones alcanzaron en 2025 un nuevo récord de 328 millones de euros. El sector emplea a más de 11.000 personas y se abastece, en un 90%, de materias primas cultivadas por agricultores españoles. Además de la cebada, es determinante el rol que tiene el lúpulo, que constituye una actividad de gran importancia económica y social en los territorios donde se produce.
El agricultor Manel Puig, observa las espigas de cebada en un campo de su propiedad en Preixana (Lleida), afectada por la sequía de 2023 en Catalunya. / Jordi V Pou / EPC
De ahí que sea tan importante, según destacó el ministro de Agricultura, Luis Planas, en la inauguración del encuentro, «seguir avanzando en innovación y sostenibilidad, mediante el uso de semillas certificadas, el desarrollo de variedades más adaptadas al cambio climático y el aprovechamiento de nuevas tecnologías que permitan mejorar la eficiencia productiva». España, recordó Planas, también es líder en consumo de cerveza sin alcohol, en este caso en el mundo occidental, «un ámbito en el que la industria española se sitúa a la vanguardia de la innovación».
Mejora genética
En esta línea, el proyecto ResOrMa ha concluido que los episodios de golpes de calor durante la formación del grano de cebada pueden reducir significativamente el rendimiento, principalmente por la pérdida de peso. El estudio de los expertos participantes ha detectado una variabilidad genética relevante entre las distintas variedades de este cereal, lo que permite identificar las más resistentes y abre nuevas vías para la mejora genética.
Otro factor determinante, prosiguen los autores de la investigación, es la fertilización nitrogenada. «Aunque puede incrementar la producción en condiciones normales, el proyecto evidencia que también puede aumentar la vulnerabilidad del cultivo frente a los golpes de calor, agravando las pérdidas en situaciones extremas», indican. El impacto de los golpes de calor también afecta a la calidad del producto final, ya que, al no ganar peso la semilla de cebada, se reduce también el volumen de extracto de malta, un factor clave para la industria cervecera. También se detectan alteraciones en otros parámetros tecnológicos, con posibles repercusiones en los procesos industriales y en la estabilidad del producto final.
Y es que, como señaló Planas ante los cerveceros, la cerveza, estrechamente vinculada a la cultura de la tapa y al estilo de vida mediterráneo, puede apoyar la proyección internacional de otros productos agroalimentarios españoles, dentro del Plan de Internacionalización de la Gastronomía Española presentado recientemente por el Gobierno. El ministro mencionó también el papel central de la cerveza en la hostelería y el turismo. «Representa cerca de una cuarta parte de la facturación de los bares y una de cada cuatro cervezas producidas en España es consumida por turistas», indicó antes de subrayar «su valor económico, cultural y social en todo el territorio».
Suscríbete para seguir leyendo













