La superficie

Dermatología ha sido, un año más, la estrella de las especialidades clínicas escogidas por los jóvenes médicos (y las jóvenes médicas, puto genérico con discapacidad). Las 140 plazas disponibles volaron en cuestión de minutos. Pierden prestigio, pues, cardiología, neurocirugía o cirugía cardiovascular, especialidades heroicas, asociadas al dramatismo hospitalario, a la urgencia, a la vida y a la muerte. Dermatología parecía una rama menor: granos, eccemas, lunares, manchas. La piel como periferia (aunque hay quien dice que nada es tan profundo). Algo ha cambiado, en fin. Lo primero es lo práctico: dermatología ofrece una combinación extraordinaria de calidad de vida, buenos horarios, menos guardias y altas posibilidades de trabajo privado. Un dermatólogo puede ganar mucho dinero sin la destrucción física y mental asociada a otras especialidades, a la medicina de familia, por ejemplo.

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