El Banco de España apunta de que la guerra en Oriente Medio tendrá un impacto «acotado» en la economía española, pero considera que sus efectos serán «duraderos» en los precios de la energía porque el volumen de la oferta afectada por el conflicto «es muy elevado». El supervisor sostiene en su Informe de Estabilidad Financiera de primavera que el tráfico por el estrecho de Ormuz está «severamente restringido» desde el inicio del conflicto en Irán y afecta al 20% de la oferta de petróleo mundial y de las exportaciones mundiales de gas natural licuado (GNL). El conjunto de la producción de petróleo de la región representa cerca del 30% del total mundial, 10 millones de barriles de petróleo diarios. Esta cantidad representa «una proporción superior a la observada tras la invasión rusa de Ucrania en 2022».
El informe subraya que hogares, empresas y bancos se enfrentan a este escenario con un bajo ratio de endeudamiento, buena calidad del crédito, además de una banca rentable y solvente. Sin embargo, la incertidumbre ya no aparece como un riesgo difuso, sino asociada a la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. El petróleo y el gas europeo llegaron a encarecerse alrededor de un 84% y un 92% en abril, respectivamente, antes de moderarse tras la tregua. Por sectores, alerta de la exposición a Oriente Medio de la industria manufacturera, el transporte y la agricultura.
La principal vulnerabilidad interna continúa siendo la deuda pública. El déficit bajó en 2025 hasta el 2,4% del PIB, apoyado por una economía española que creció un 2,8%, el doble que el área del euro. Pero el Banco de España rebaja la lectura complaciente: el gasto neto superó lo previsto y el ratio sobre el PIB se situó en el 101,2% en febrero. Con más gasto en defensa, envejecimiento y transición ecológica y digital, la falta de concreción fiscal aumenta la exposición de España a un deterioro de la financiación.
La banca, poco expuesta a Oriente Medio
La banca española mantiene por ahora una posición cómoda, con una exposición a Oriente Medio «marginal» y el Banco de España descarta impactos por el aumento de la morosidad en los sectores más afectados a la guerra de Irán como industria, transporte y agricultura. El resultado consolidado del sector aumentó un 6% en 2025, con una rentabilidad sobre activos del 0,95% y un ROE del 14,3%. La novedad está en el cambio de ciclo del margen de intereses. Tras años de impulso por las subidas de tipos, esta partida se redujo por la traslación de los recortes de 2024 y 2025, aunque el descenso se moderó. Las comisiones y otros resultados compensaron parte de esa caída. La solvencia mejoró, con una ratio CET1 del 13,9%, aún por debajo de la media europea.
El crédito vuelve a acelerarse sin deterioro visible de la calidad de los balances. La financiación a hogares, empresas y autónomos creció un 3,6% interanual en 2025, frente al 0,8% del ejercicio anterior. Al mismo tiempo, la ratio de dudosos cayó hasta el 2,8% y la de préstamos en vigilancia especial hasta el 5,8%.
No ve burbuja en la vivienda
La vivienda concentra otro gran foco. Las compraventas se mantuvieron cerca de 750.000 operaciones en 2025 y los precios aceleraron hasta el 9,7%. El Banco de España atribuye esta tensión a una demanda fuerte y a una oferta rígida, con construcción de vivienda nueva muy inferior a la creación de nuevos hogares. Aun así, evita equiparar la situación a la burbuja previa a 2008: el crédito hipotecario nuevo crece, pero sigue siendo moderado respecto al PIB, y los criterios de concesión se han relajado solo ligeramente.
Esa tensión inmobiliaria lleva al Banco de España a avanzar en otro frente: los posibles límites a la concesión de hipotecas. El informe no plantea una activación inmediata, pero mantiene abierto el desarrollo de herramientas macroprudenciales que podrían mejorar la resiliencia de hogares y bancos y reducir impagos. El supervisor advierte de que deben calibrarse con cuidado porque desplazaría parte del mercado de la vivienda de la compra al alquiler y los hogares más jóvenes reducirían su consumo posponiendo la decisión de compra de vivienda.
Nuevos riesgos
El informe también ensancha la vigilancia hacia riesgos menos tradicionales: crédito privado donde alerta «de falta de información y transparencia», valoraciones elevadas, criptoactivos e inteligencia artificial. La IA aparece como un factor doble: puede dejar obsoletos modelos de negocio y elevar los ciberriesgos al facilitar la explotación de vulnerabilidades.
En este contexto, el supervisor mantiene el refuerzo del colchón de capital anticíclico hasta el 1%, exigible desde octubre de 2026. España no afronta el nuevo escenario desde una posición débil, pero sí más expuesta. La banca conserva rentabilidad, capital y liquidez; hogares y empresas mantienen una vulnerabilidad baja; y el crédito crece con calidad. Pero la guerra, la energía, la vivienda, la deuda pública y los riesgos tecnológicos obligan a reforzar las defensas.
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