La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 11 años de prisión al expárroco de una iglesia de Madrid por violar repetidamente a una mujer sin recursos que acudió a la institución a pedir ayuda, en una sentencia en la que le absuelve de delitos de agresión sexual contra otras dos mujeres y de un delito contra la integridad de otra.
La sección 23 de la audiencia madrileña condena a Wooby Oreste J.O., expárroco de la parroquia de San Pedro Regalado y San José de Calasanz del distrito madrileño de Puente de Vallecas, un cargo del que fue apartado después de que varias mujeres vulnerables que acudían allí para pedir ayudas le denunciaran por presuntas agresiones sexuales cometidas entre 2020 y 2022.
Una vez denunciado, el Arzobispado apartó al sacerdote de esa parroquia, y después fue expulsado de la iglesia católica.
Los magistrados le condenan por los hechos denunciados por una de las mujeres, ya que el resto «carecen de relevancia penal».
Le atribuyen un delito continuado de agresión sexual por cuatro ataques con violencia e intimidación a una mujer que acudió a la parroquia para pedir ayuda de Cáritas, de modo que «se aprovechó de la situación de necesidad de la víctima en relación a la disponibilidad y toma de decisión que tenía respecto de las ayudas que proporcionaba Cáritas».
Según los hechos probados, el párroco ofreció a esta mujer vivir en una vivienda contigua a la suya a la que entró para violarla, usando unas llaves que él tenía. Allí la amenazó con echarla si no le complacía, le tiró del pelo para someterla y le dijo que no contara nada porque sería un escándalo y le pegaría un tiro.
La mujer se fue de la casa para escapar de él y el acusado la localizó y le dijo que «ya sabía cómo tenía que pagar», la llevó de nuevo a su piso y la volvió a agredir.
Los magistrados dan credibilidad al testimonio de la mujer, que «ha mantenido en todo momento la misma versión» y sobre la que el psicólogo que la atendió, del Proyecto Repara de la Archidiócesis de Madrid, afirmó que tenía estrés postraumático compatible con los hechos denunciados.
Además, la coordinadora de Cáritas en la parroquia dio veracidad a la denunciante y detalló que recibió una ayuda más rápidamente de lo habitual una vez que el párroco la obligó a mantener relaciones sexuales. «Las testificales de la defensa nada acreditan, sólo que el acusado se aprovechaba de mujeres necesitadas de ayuda», añaden los magistrados.
Por eso, le condenan a 11 años de cárcel, a 10 años de libertad vigilada después, le prohíben acercase a la víctima durante 12 años, así como ejercer cualquier profesión que conlleve contacto con menores por un periodo de 18 años. También deberá indemnizar a la víctima con 40.000 euros por daño moral.
Los magistrados absuelven en cambio al expárroco del resto de delitos porque el hecho de que se les insinuara o prometiera darles vales u otros recursos no supone un delito de agresión sexual ni contra la integridad moral, ya que éstos requieren contacto físico no consentido o una humillación.
La Fiscalía pedía 15 años de cárcel para este sacerdote como autor de dos delitos de agresión sexual y un tercero de agresión sexual continuada. Luego amplió su acusación a una cuarta víctima, por un delito contra la integridad moral.
Por su parte, la acusación popular solicitaba para el acusado un total de 58 años de cárcel por las agresiones sexuales cometidas contra las cuatro víctimas: 48 años por violar cuatro veces a una de ellas, 8 años por agresión sexual a otras dos (4 por cada una) y 2 años por el delito contra la libertad sexual de la cuarta.
La sentencia es recurrible ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.















