Egipto vuelve a estar en el punto de mira de los citricultores de Castellón. Y esta vez por partida doble: durante el mes de abril UE detectó un 166% más de partidas de fruta que contenían pesticidas prohibidos y, además, la exportación desde este país sigue al alza, lo que en Castellón se ha traducido en la una drástica caída de los precios de variedades como valencia late.
La Unió Llauradora denuncia que el sistema europeo de alertas en alimentos RASFF detectó en abril 8 rechazos de cítricos procedentes de Egipto con materias activas no autorizadas en la UE o por superar los Límites Máximos de Residuos (LMR) permitidos, un 166% más que el mismo mes del pasado año donde se interceptaron un total de 3.
Paralelamente, este aumento de las interceptaciones coincide esta campaña con una tendencia de subida de sus importaciones a la Unión Europea. Por lo que se refiere a naranjas, con datos hasta marzo, Egipto escala al segundo lugar, manteniéndose por encima de la media en un 5,9% (+8.630 t) y ganando 1 punto de cuota. En mandarinas los datos son todavía más demoledores y el crecimiento es del 188% (+38.120 t).
Ante esta situación la organización agraria propone incrementar al 50% el control de identidad y físicos a las frutas y hortalizas de los países con mayor número de intercepciones como es el caso de Egipto. Y para que resulten efectivos reclama que se amplíe el período de estas medidas a un año. Si durante cualquiera de los meses de este período, se observa un incremento del 5% de las alertas en algún producto, la organización plantea el cierre de las importaciones de estos países y de los productos agrícolas con restos de pesticidas no autorizados en la UE o que superen los LMR establecidos.
Fruta barata
La organización también solicita una actualización del Sistema de Precios de Entrada (SPE) porque los bajos precios a los que entran los cítricos de Egipto en la Unión Europea distorsionan claramente el mercado. Por ejemplo, las cotizaciones de nuestra naranja valencia Late han caído en los últimos días un 50%, lo que significa que las importaciones egipcias están perjudicando a nuestra fruta.
De forma ilógica, a tenor de los datos, hay que señalar que el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (SCOPAFF) acordó la rebaja de los controles oficiales de inspección a los cítricos de Egipto. Así, la frecuencia de los controles de inspección a las naranjas egipcias ha pasado del 20 al 10% y lo argumenta la Comisión Europea con que “las naranjas procedentes de Egipto han sido sometidas a un nivel incrementado de controles desde julio de 2022 a causa del riesgo de residuos de plaguicidas, pero que, dado que los controles muestran una mejora en el cumplimiento, el nivel del 20% ya no se considera justificado y la frecuencia tiene que reducirse al 10%.
La Unió asegura no comprender esas políticas agrarias europeas que benefician a los países importadores y señala que no es tolerable que se permitan productos cuyos sistemas de cultivo utilizan materias activas prohibidas en la Unión Europea.
«Este nuevo aumento en las interceptaciones se produce sin que existan mecanismos de reciprocidad en los estándares de producción entre los productos importados y europeos, sin la adopción de cláusulas espejo y sin ningún tipo de compromiso tampoco de reducción de materias activas en terceros países como se lleva a cabo en la Unión Europea”, explica Carles Peris, secretario general de la Unió.
Peris cuestiona la incongruencia de las decisiones comunitarias al respecto. “Si determinadas sustancias o productos fitosanitarios son malas aquí para los consumidores, también serán las que nos entran con los productos importados”, indica e insiste en que “se obligue a los productos agrícolas importados a entrar con los mismos estándares de producción que los que se nos exige a los agricultores europeos que tenemos cada vez más dificultades para controlar las plagas y unos mayores costes productivos que debemos asumir”.
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