Cole Tomas Allen, el hombre acusado de intentar asesinar a Donald Trump durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, se declaró este lunes no culpable de todos los cargos en un tribunal federal de Washington. La acusación más grave, intento de asesinato del presidente de Estados Unidos, puede acarrear cadena perpetua.
Allen, de 31 años, no intervino durante la vista. Compareció esposado y con grilletes, vestido con uniforme naranja, mientras su abogada de oficio habló en su nombre: «se declara no culpable de los cuatro cargos tal como han sido formulados». La próxima audiencia quedó fijada para el 29 de junio.
La acusación
Según la Fiscalía, Allen irrumpió en un control de seguridad situado cerca del evento y disparó con una escopeta contra un agente del Servicio Secreto de Estados Unidos, cuando el acusado intentó atravesar el punto de control —un único obstáculo, algo que le ha valido muchas críticas al protocolo— que protegía a Donald Trump, así como a altos cargos de la Administración, miembros del Congreso y más de 2.500 periodistas que asistían a la gala anual en el Washington Hilton.
El agente recibió un impacto en el pecho, pero llevaba chaleco antibalas. Fue trasladado a un hospital y dado de alta después. Allen no resultó alcanzado por los disparos del agente, que abrió fuego varias veces durante el enfrentamiento, según la denuncia. En el interior, Trump y otros responsables fueron evacuados con rapidez mientras algunos asistentes se refugiaban bajo las mesas.
Cole Tomas Allen, el hombre acusado de intentar asesinar a Donald Trump durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca / @realDonaldTrump/Truth Social / Zuma Press / Europ
Armas y viaje hasta Washington
Los fiscales sostienen que Allen viajó en tren desde California hasta Chicago y después hasta Washington. Llegó al hotel la víspera de la cena y se registró como huésped. Cuando el acto ya estaba en marcha, presuntamente corrió hacia el dispositivo de seguridad antes de ser placado y detenido en las inmediaciones del salón.
En un escrito judicial, el Gobierno afirma que llevaba una escopeta de corredera del calibre 12, una pistola semiautomática, munición y varios cuchillos. Según los fiscales, también llevaba una funda de hombro, un cuchillo enfundado, alicates y cortaalambres. Los investigadores creen que había preparado el ataque con antelación y que incluso se fotografió en la habitación del hotel con parte del equipo.
Un manifiesto bajo investigación
La denuncia del FBI incluye fragmentos de un manifiesto que Allen supuestamente envió a varios familiares poco antes de ser reducido. En ese texto, atribuido por las autoridades al acusado, se lee: «Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes». El documento añadía que «los funcionarios de la Administración (…) son objetivos, priorizados de mayor a menor rango».
Las autoridades no han dado por cerrado el móvil. Una hermana de Allen dijo a los investigadores que su hermano hacía comentarios radicales y aludía de forma constante a un plan para arreglar lo que consideraba que iba mal en el mundo. También afirmó que sus padres desconocían que tuviera armas en casa y que acudiera con frecuencia a campos de tiro.
Próximos pasos
La Fiscalía prevé entregar esta semana una primera tanda de pruebas a la defensa. Allen permanece bajo custodia en Washington. Tras su detención, según los fiscales, dijo al FBI que no esperaba sobrevivir al incidente y fue puesto brevemente bajo vigilancia por riesgo de suicidio.
El proceso entra ahora en una fase clave: la defensa intentará cuestionar la composición del equipo acusador, mientras el Gobierno sostiene que el ataque fue un intento planificado de llegar hasta el presidente y su entorno. La declaración de no culpabilidad obliga al tribunal a preparar un juicio en el que deberán probarse tanto la intención como el alcance real del presunto plan.
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