El Ejecutivo vuelve a esquivar los dardos que llegan desde EEUU a través de una estrategia que pasa por ignorar las amenazas para no alimentar debates molestos. Si hace apenas dos semanas se solventaba la filtración de un correo interno del Pentágono donde se sugería la suspensión de España de la OTAN ensalzando lo «buenos aliados que somos”, ahora se responde a un informe del Congreso de EEUU que sitúa a Ceuta y Melilla en “territorio marroquí” subryando su “españolidad”. La orden pasa por no caer en la confrontación y de ahí que en Moncloa traten de rebajar las implicaciones sin ni siquiera desplegar un argumentario de respuesta.
Solo el ministro de Exteriores, José Manuel Álbares, se vio obligado desde Roma a contestar a los periodistas, pero sin más referencias: “La españolidad de Ceuta y Melilla, igual que la de Valladolid y de Santiago de Compostela, está fuera de toda duda”, zanjó. Desde Génova, sí han movido ficha y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se desplazará el próximo sábado a Ceuta con un claro mensaje sobre esta ciudad autónoma y Melilla: “Ambas son parte integral de nuestra nación”.
Sin hacer tampoco referencia al informe de la Comisión de Asignaciones del Congreso de EEUU, donde se sitúa a Ceuta y Melilla como ciudades administradas por España en ‘territorio marroquí’, los populares se adelantan y elevan la presión sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al defender que “su protección no es opcional ni negociable”. Y es que el autor de estas referencias en el informe, el republicano Mario Díaz-Balart, ya apuntó en una entrevista con el diario ‘El Español’ que “Ceuta y Melilla no están en España sino en Marruecos”, por lo que “estas cosas se discuten entre amigos y aliados”.
El viaje de Feijóo a Ceuta coincidirá con la celebración del Día de Europa. Como “parte integral de nuestra nación, integridad y soberanía”, se reclamará un refuerzo en las ciudades autónomas de las instituciones del Estado y su presencia en la UE. Se trata, según han explicado los populares, de “reivindicar su españolidad y europeidad”, incluyendo la propuesta de defender a nivel de la UE un estatuto para Ceuta y Melilla equiparable al de las regiones ultraperiféricas.
Después del choque que se viene arrastrando con la administración de Donald Trump por el gasto en defensa, las diferencias con EEUU se han intensificado por la desautorización del Gobierno al uso de las bases militares norteamericanas de Rota y Morón para operaciones relacionadas con la guerra de Irán. Una decisión que han seguido otros socios europeos y que Trump descalificó sacándolos fuera de los países «amigables».
Todo en un momento en el que la enemistad con el presidente de Estados Unidos no parece tener fin, Ceuta y Melilla es vista como el talón de Aquiles para España ante un Marruecos respaldado, a la vez, por Donald Trump y Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí con el que el presidente del Gobierno también mantiene una cruzada internacional por la masacre en tierras palestinas y su petición, reiterada, de que Europa suspenda el acuerdo de asociación con Israel.
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