La mansión de los Albora vuelve a ser un nido de víboras. A pesar de que Alya intentó salvarle la vida durante su crisis cardíaca, Sadakat no olvida ni perdona. En un tenso cara a cara, la matriarca ha dejado claro que su desprecio por la doctora es más fuerte que cualquier gratitud médica: “No voy a morir, no te emociones”.
Yendo al asunto que le preocupaba, Alya ha tocado el punto débil de la familia: el negocio del contrabando. La doctora le ha echado en cara que su deber como madre es sacar a Cihan de esa vida de delincuencia y peligro. “Tu hijo está sufriendo mucho, él no desea esta vida”.
La respuesta de Sadakat ha sido un ataque muy despiadado. Tras notar que Alya se ha quitado el anillo de Boran, la matriarca ha advertido: “No te quiero en esta casa y no pienso consentir que te acuestes con mi hijo”. Para Sadakat, el linaje de los Albora es sagrado y no quiere que una «extraña» como Alya ensucie su sangre. La orden ha sido tajante: “Divórciate cuanto antes”.
Alya, agotada de tanta toxicidad, ha decidido ignorarla. ¿Qué pasará entre la doctora y el contrabandista? ¡Los sentimientos son incontrolables en Mardin!














