¿Cómo puede valorar, hasta el momento, su primera temporada en La Laguna Tenerife?
Creo que está yendo bastante bien. Es verdad que a lo mejor nos hemos dejado algún partido, sobre todo en Liga ACB, como el del sábado ante el Andorra, pero es que la competición es muy dura. Creo que estamos compitiendo contra todos los equipos muy bien, y haciendo un trabajo, semana tras semana, muy notable. Y en la BCL hemos hecho dos rondas muy buenas, y luego en cuartos, con un equipo súper duro como el Galatasaray, nos fuimos a los tres encuentros, aunque el tercero fue un partidazo nuestro. Creo que el balance de la temporada es muy, muy positivo.
¿Y el suyo particular?
Yo me veo bastante bien. Sabía que venía a un rol de intentar ganarme minutos y pienso que por ahora las oportunidades que estoy teniendo, las estoy aprovechando. Me estoy viendo bien en la pista, y semana tras semana me veo con más confianza y entrenando mucho mejor. Cuando salgo intento hacer mi parte e intentar dar todo al equipo.
Me nombra ese rol secundario que ya asume desde su llegada, pero a tenor de la jerarquía de este equipo, ¿se sale con más presión a la cancha sabiendo que quizá el margen de error es menor que lo que pueden tener otros?
No, no salgo con más presión. Cuando salgo a la cancha simplemente pienso en el plan del partido que tenemos y en lo que me toca hacer tanto en defensa como en ataque. Salgo a hacer una parte más del equipo, no salgo a no hacerlo mal, sino simplemente a ayudar al equipo. Me siento una parte más del equipo y en ese rato trato de hacer lo que el equipo necesite para ganar.
¿Reconforta que la gente incluso coree tu nombre y ya la haya brindado un par de ovaciones?
Sí. Estoy muy agradecido porque la verdad que no me esperaba este recibimiento. La gente me está tratando genial y se me agradece todo lo que hago, algo que a su vez me ayuda a seguir trabajando incluso con más ganas para darlo todo.
Entiendo que esa falta de mayor protagonismo se compensa por estar en un equipo que lucha hasta por cuatro títulos…
Hombre, evidentemente. Mucha gente prefiere estar en un equipo mucho menor y ser la punta de espada, pero a mí me parece que es mucho más bonito competir por títulos, y yo, por ejemplo, el año pasado no me imaginaba estar jugando este curso la Copa del Rey. Además, esta situación también creo que me da bagaje y experiencia para mi futuro, porque que a lo mejor dentro de unos años me toca estar en otro equipo que no compite por tantos títulos; pero ya habré vivido estas experiencias que me habrán ayudado a ser mejor jugador.
Y también vivir pequeños placeres, porque usted, siendo estudiantil de cuna, el ganar en la cancha del Real Madrid tiene que haber supuesto un subidón…
Eso estuvo muy bien, la verdad [se le escapa una sonrisa]. Nunca había ganado al Madrid como profesional y la verdad que fue una satisfacción muy grande, ya que además fue en su casa y lo pude compartir también con exestudiantiles como Jaime, Fran y Txus. Estuvo muy bien.
Ya que hablamos de Estudiantes, lleva cinco años en Primera FEB. La está costando salir del pozo. ¿Duele?
Hombre, claro. Llevo siendo del Estudiantes desde que tengo uso de razón, y ver que sigue en esta situación evidentemente duele. Ahora se lo jugarán a cara o cruz, y si llegan al playoff en buena forma, creo que tendrán opciones.
Con 24 años recién cumplidos y dentro de una plantilla tan veterana, ¿se puede decir que vive una especie de masterclass diaria aprendiendo de sus compañeros?
Sí, la verdad que sí. Como dices cada entrenamiento es eso, una masterclass de cualquier posición, aunque evidentemente yo intento fijarme más en Aaron y en Tim al ser mi puesto. Pero desde Marcelinho hasta Gio no se dejan absolutamente nada en cada entreno. Viendo su constancia, junto a lo buenos que son, se entiende por qué siguen al nivel al que están.
La temporada pasada, militando en Primera FEB, le llegan a decir que este año iba a estar jugando al lado de leyendas como Marcelinho Huertas y de Patty Milly, y no se lo cree.
No me lo creo, no me lo creo verdad. No es que estuviera solo en la LEB, sino que además estaba saliendo de una lesión importante.
¿Y cuáles son las sensaciones de estar al lado de ellos?
Pues aprendiendo mucho, intentando ser como una esponja, coger todo lo que pueda en cada entrenamiento, y preguntar todo lo que se me venga a la cabeza. Por ejemplo, de Aarón me fijo mucho en cómo se recupera después de cada entrenamiento, que se va al gimnasio para hacer sus ejercicios de estiramientos y movilidad.
¿Y con tanta diferencia de edad respecto a la mayoría de compañeros, no se siente algo descolocado?
A ver, por una parte sí, porque el 90 por ciento del equipo tiene una familia montada, pero luego en el día a día no noto esa diferencia tan grande. Al final la relación con todo el equipo es espectacular, y es muy cercana, con nuestras bromas. Diría que la única diferencia es que fuera ellos tienen su familia y yo no, pero dentro hablamos de una relación muy sana.
¿Cómo llega el equipo a la Final Four de Badalona?
Creo que estamos atravesando un momento bastante bueno pese a estas dos derrotas, aunque una de ellas fue en la cancha del Murcia, que está haciendo una gran temporada. No podemos olvidarnos de los partidos ante el Galatasaray y contra el Real Madrid. Tenemos muchísimas ganas de llegar a Badalona e intentar ganarla.
Y una última más personal. ¿Con qué se queda de la Isla en estos meses?
Me ha gustado la poca distancia que hay a todas partes, sobre todo al pabellón. En Madrid tardaba en el trayecto para ir a entrenar entre 30 y 40 minutos, y aquí no invierto más de 10. Y luego he notado que la gente es muy cercana y maja. Se nota que no van con tanta prisa, y que se vive con mucha más tranquilidad y paz. En Madrid parece que llegas tarde a todos lados, y aquí en cambio es todo mucho más calmado; y eso también se agradece.
«He madurado a base de golpes»
En su DNI pone 24 años y en la plantilla Doornekamp le saca casi 16 años y Huertas 19, pero por todo lo que le ha tocado vivir hasta hace nada en forma de lesiones [tres graves de rodilla], la madurez de Héctor Alderete queda fuera de toda duda.
¿Los contratiempos físicos le han convertido en un jugador mucho más hecho de lo que dice su edad?
Sí, esto siempre lo comento. Creo que me ha tocado madurar a base de golpes. Evidentemente hubiera preferido que no pasara, pero ya que me ha pasado, sé que me ha servido para aprender y, con mucho trabajo mental, coger lo positivo y madurar más. Sé que he tenido una experiencia por la que nadie quiere pasar, pero que ha mí me ha servido para, a base de resiliencia, seguir trabajando y no rendirme nunca. Y todo eso también lo intento poner en la cancha.
Evidentemente es una situación que no se elige, pero a toro pasado, ¿es mejor tener este tipo de lesiones siendo muy joven, a que sucedan con la carrera mucho más avanzada?
Pues no lo sé. A lo mejor sí las tienes muy mayor, y ya con la carrera hecha, quizá piensas que te quiten lo bailado; mientras que si te pillan muy joven a lo mejor no tienes la cabeza suficientemente fuerte como para seguir adelante porque no hay resultados inmediatos. Ahora, mirando para atrás, por una parte agradezco haber pasado por estas experiencias, por el hecho de que me ha permitido ser más fuerte. Sin ellas quizá no tendría la dureza mental que tengo ahora, que creo que es bastante grande. No agradezco haberme lesionado, pero sí agradezco las vivencias que me han dado esas lesiones.
Ha reconocido que se ayudó de trabajo psicológico para ver el final del túnel…
Sí, con Sara Martínez Espejo. Una crack. Empecé a trabajar con ella después de mi segunda lesión, y con la tercera ya estoy con ella dos veces a la semana. Trabajamos el intentar sacar la parte positiva. Al principio es muy complicado verla, pero a medida que se va trabajando día a día, sí se van apreciando resultados. Luego empezamos a enfocar mucho más el trabajo a la vuelta a la cancha, y ahí me ayudó bastante a ver que yo no podía hacer nada por cambiar lo que había pasado. Que todo era una putada, pero que había que pillar la parte positiva con el fin de mejorar y no estancarme.














