Rafa Jódar, en casa, sin absolutamente nada que perder, se presentó en la Caja Mágica con una premisa fundamental. Que cuando todo acabara, fuera cual fuera el resultado, nadie pudiera decir que se había achantado contra Jannik Sinner. Que si, como era previsible y como en efecto ocurrió, el número uno del mundo le borraba del Mutua Madrid Open, en su debe no estuviera la cobardía en su tenis.
Y no, tras su derrota en dos sets (6-2 y 7-6 en 1h.58), nadie podrá reprocharle nada al nuevo fenómeno del tenis español. Con 19 años y apenas cinco meses de carrera profesional, miró a los ojos al que hoy es, sin margen para la duda, la mejor raqueta del mundo. En el primer partido entre ambos, el que se presume será el primero de muchos, un formidable Jódar compitió y a ratos apuró al máximo a su oponente. Pero Sinner le dejó claro que todavía es pronto para que le pueda desarbolar.
Los elogios de Sinner
Se marchó de la pista Jódar con una extraordinaria ovación a la que se sumó su propio rival. «What a player!«, dejó escrito en la cámara, antes de regarle de elogios: «Es un jugador increíble, España siempre los tiene y ahora tiene uno más. Ha sido un partido ajustado y he tenido suerte en el segundo set, creo que he aprovechado mi mayor experiencia. Nos volveremos a ver. Le deseo lo mejor».
El tenista italiano Jannik Sinner, se disculpa con el tenista español Rafael Jódar, durante su partido de cuartos de final del Abierto de Madrid, disputado este miércoles en la Caja Mágica. / Chema Moya / EFE
El tenista de Leganés le enseñó los dientes, pero aún son de leche para desgarrar a una pieza de la dureza de Sinner. Nada que empañe un torneo fantástico para Jódar, su primer Masters 1000, en el que ha pasado por encima de De Miñaur y Fonseca y en el que ha sido eliminado en cuartos de final por el número del mundo. Lo habría firmado con sangre hace una semana.
Primer set de más a menos
Su puesta en escena fue formidable, presumiendo de primer saque y de derecha ganadora en el juego inaugural. Un descaro irreverente que Sinner gestionó a su manera, sin gesticulaciones ni aspavientos. Tampoco cuando, ya en el cuarto juego, Jódar le discutió el servicio, forzándole a cometer errores impropios de su categoría.

El tenista español Rafael Jódar, devuelve una bola al italiano Jannik Sinner, durante el partido de cuartos de final del Abierto de Madrid, disputado este miércoles en la Caja Mágica. / sergio pérez / EFE
Fueron espectaculares esos cuatro juegos iniciales, impregnando la Caja Mágica de la sensación de que había dos iguales frente a frente, tótem contra tótem. Justo después, sin embargo, tras un llamativo y tempranero cambio de raqueta, Sinner desplegó sobre la arcilla el argumento más diferencial del partido: la experiencia.
Perdió Jódar su tercer servicio y en ese mismo instante entendió que el primer set estaba perdido. Su confianza quedó obnubilada y Sinner se aprovechó de ello, ganando al ‘break’ el séptimo en blanco y sentenciando la manga inmediatamente después (6-2).
Jódar se rehace en el segundo
Y entonces demostró una sus más llamativas virtudes, la madurez mental que demuestra siendo todavía un adolescentes. Supo hacer tabla rasa, fingir que el primer set que acababa de perder no había existido. Entre gritos de «¡Sí se puede!» de una abarrotada pista Manolo Santana, Jódar dispuso de cinco oportunidades de rotura, con dos 15-40 a su favor… pero Sinner le negó el derecho a soñar.
Le sacó el español de su robótica y letal regularidad, pero en los momentos clave el italiano exhibió su pedigrí de ganador infalible. El gran mérito de Jódar fue rehacerse de su derrota en la primera manga y arrastrarle hacia el ‘tie break’ de la segunda. Y en los desempates, claro está, es donde más se impone el peso de la experiencia: lo resolvió el italiano con un inapelable 7-0, apuntándose los 11 últimos puntos del partido.
A Sinner le espera ahora la semifinal contra el ganador del Fils-Lehecka que cierra la jornada del miércoles. A Jódar, el Masters 1000 de Roma, en el que lo tiene todo de cara para ganarse una plaza como cabeza de serie en Roland Garros. Y quizá entonces, visto lo visto, lo meteórico de su progresión, si su camino se vuelve a cruzar con el de Sinner…
Suscríbete para seguir leyendo













