Por qué cómo envejeces importa más que cuántos años vives

Al pensar en lo que significa «envejecer bien», la mayoría de las personas se imaginan en el futuro haciendo lo que más les llena e importa en sus vidas: viajar, tener pasiones y aficiones, quedar con sus amigos, disfrutar del aire libre… Sin embargo, aunque muchas personas se centran (sobre todo en su juventud) en alargar sus años de vida al máximo, los expertos en salud y longevidad coinciden en que no puede hablarse de esperanza de vida sin tener en cuenta la longevidad saludable.

Esta es una idea simple pero crucial para entender la ciencia de la longevidad. Así lo asegura el doctor y académico David Barzilai, que destaca la importancia de saber distinguir entre esperanza de vida y longevidad saludable.

La esperanza de vida ha aumentado durante el último siglo; la esperanza de vida saludable «no ha seguido el mismo ritmo

David Barzilai

Médico experto en longevidad

La esperanza de vida «es sencilla», afirma el doctor: «Es el número de años entre el nacimiento y la muerte». La longevidad saludable, en cambio, es «más personal», pues incluye «el lapso de vida en el que uno se encuentra razonablemente libre de enfermedades incapacitantes, dolor y limitaciones graves». Se puede pensar en ella como «el período en el que aún se pueden hacer las cosas que dan sentido a la vida», añade Barzilai.

Durante el último siglo, la esperanza de vida se ha multiplicado en todo el mundo, en gran parte gracias a las mejoras en higiene y salubridad de las viviendas, la expansión del uso de antibióticos, los partos más seguros y las vacunas. Pero si bien la esperanza de vida ha aumentado, la esperanza de vida saludable «no ha seguido el mismo ritmo», lamenta el experto.

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Durante el último siglo, la esperanza de vida se ha multiplicado en todo el mundoPexels

Cómo se traduce la longevidad saludable en el día a día

Alargar la esperanza de vida de forma saludable puede manifestarse de muchas formas distintas, pero el doctor Barzilai propone algunos ejemplos concretos:

  • «Llegar a los 70 u 80 años pudiendo caminar a paso ligero, cargar la compra y subir escaleras sin detenerse».
  • «Tener la fuerza y el equilibrio para levantarse del suelo, evitar tropezar o desplazarse sin necesidad de silla de ruedas».
  • «Mantener la vista, el oído y la capacidad de razonamiento lo suficientemente lúcidos como para gestionar las finanzas, la medicación y tomar decisiones».

Cómo promover una longevidad saludable

La buena noticia, según el doctor, es que «los mismos hábitos cotidianos que su médico le ha recomendado durante años (hasta el punto de sonar repetitivos) son precisamente los que contribuyen a una vida más larga y saludable«. Seguir una dieta rica en alimentos integrales y mínimamente procesados, practicar ejercicio físico de forma regular, dormir las horas suficientes o evitar el tabaco y el alcohol son los hábitos más sencillos de adoptar en la vida diaria y los que más benefician a la salud a largo plazo.

Sin embargo, el cambio más importante para el doctor es el mental: «En lugar de pensar en el envejecimiento como un declive imparable, puede ser más preciso y mucho más útil verlo como un proceso dinámico en el que podemos influir cada día».



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