Hay momentos en el deporte que se quedan grabados para siempre. El 26 de abril de 2026 es uno de ellos. Esta pasado domingo, en las calles de Londres, Sabastian Sawe se convirtió en el primer hombre de la historia en correr un maratón en menos de dos horas en condiciones oficiales de competición, cruzando la línea de meta con un tiempo de 1:59:30. Un registro que pulveriza en 65 segundos el récord mundial que tenía el fallecido Kelvin Kiptum desde Chicago 2023 (2:00:35) y que ha dejado a todo el mundo del running con la mandíbula en el suelo.
Pero lo que muchos corredores y aficionados están comentando esta tarde no es solo el tiempo. Es lo que Sawe reveló que comió antes de hacer historia: «Tomé dos rebanadas de pan, miel y té.» Sin más. Sin batidos de proteínas, sin geles especiales, sin ningún ritual elaborado de nutrición deportiva de alto rendimiento. Pan, miel y té. El desayuno de cualquier persona corriente, el de un maratoniano extraordinario.
El keniano de 30 años arrancó bien desde el inicio y se fue sintiendo cada vez más fuerte a medida que se acercaba a la meta. Tras cruzar la línea y ver el marcador, declaró estar «muy feliz» y calificó el día como «uno para recordar». Además, tuvo palabras para el público londinense: «Las multitudes ayudan muchísimo. Te sientes feliz, fuerte, con ganas de seguir empujando.»
Sabastian Sawe (centro), Yomif Kejelcha (izquierda) and Jacob Kiplimo (derecha) tras el maratón de Londres / EP
El etíope Yomif Kejelcha, en su debut en la distancia, cruzó la meta en 1:59:41, convirtiéndose en el segundo hombre de la historia en bajar de las dos horas. El ugandés Jacob Kiplimo completó el podio.
Pidió que la AIU le hiciese más controles antidopaje
La hazaña tiene además un contexto que la hace todavía más especial. Sawe, que ya ganó el Maratón de Londres en abril de 2025, llegó a esta edición tras un proceso de control antidopaje sin precedentes: antes del Maratón de Berlín del pasado septiembre, él mismo pidió a la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) que le realizaran el máximo de controles posibles, sufragados por su patrocinador Adidas.
Fue sometido a 25 pruebas en pocas semanas, incluyendo análisis de sangre y orina, en ocasiones dos veces en el mismo día. Un gesto que habla tanto de su carácter como de su rendimiento.
La barrera de las dos horas en el maratón ha sido durante décadas uno de los grandes límites del atletismo, comparable a la milla en cuatro minutos. Eliud Kipchoge ya lo intentó en 2019, pero en condiciones controladas que no permitían homologar el tiempo. Este pasado fin de semana, por fin, esa barrera cayó de verdad.















