los motivos del enfado del Oviedo con los árbitros

Trujillo Suárez, desde su cómoda silla a 400 kilómetros del partido, decidió con la oportuna elección del «frame» que Chaira había invadido el área -quizás una uña- y que el lanzamiento se debía repetir. Asintió De Burgos, obediente, porque no puede contradecir por protocolo y el Villarreal sí acertó a la segunda. El punto ante el Submarino sabe a poco a un Oviedo peleón y por momentos con buen fútbol, pero esa insatisfacción se transforma en cabreo cuando se analiza el esperpento arbitral en esos primeros diez minutos de partido.

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