Trujillo Suárez, desde su cómoda silla a 400 kilómetros del partido, decidió con la oportuna elección del «frame» que Chaira había invadido el área -quizás una uña- y que el lanzamiento se debía repetir. Asintió De Burgos, obediente, porque no puede contradecir por protocolo y el Villarreal sí acertó a la segunda. El punto ante el Submarino sabe a poco a un Oviedo peleón y por momentos con buen fútbol, pero esa insatisfacción se transforma en cabreo cuando se analiza el esperpento arbitral en esos primeros diez minutos de partido.
«Si a uno de los mejores equipos les das dos penaltis alguno te lo meterán», se quejó Colombatto, voz autorizada en la caseta. Su lamento llegó minutos después del de Almada: «Me gustaría saber si contra equipos más importantes también se lo mandan repetir». El enfado no es por esa acción aislada. Ni siquiera porque De Burgos no aclarara a los futbolistas sobre el césped quién había cometido la invasión: se sospecha que es Chaira porque él es el que despeja, pero tampoco queda claro en las imágenes. El problema es que viene de largo en una temporada sin fortuna con el estamento arbitral. «Algunas veces nos tocan estas jugadas raras en contra y lamentablemente ha vuelto a pasar», expuso Colombatto.
Cuando se pregunta de puertas hacia dentro, la respuesta más común es que el equipo no está último por los árbitros, que ha cosechado errores propios para estar en problemas, pero que los errores en contra le han puesto las cosas mucho más difícil. El ejemplo que se suele esgrimir en la entidad es el visto en el Osasuna-Oviedo del 17 de enero, con los de Almada dando síntomas de recuperación pero a falta de un resultado que elevara la moral. En aquel choque, con 2-2 en el marcador, una mano en el área de Osasuna en el minuto 80 fue señalada como penalti por el colegiado. Pero el VAR le llamó a capítulo para revisar la acción y cancelar esa decisión. El Oviedo acabó cayendo 3-2.
Tras aquel capítulo, el Oviedo llegó a emitir un comunicado quejándose de los arbitrajes. «Nuestra entidad reclama el respeto que merece y solicita, única y exclusivamente, la aplicación de un criterio justo, equitativo y coherente en la toma de decisiones», publicó entonces el club.
La mala suerte con el estamento se traslada incluso al «Tiempo de revisión», el espacio que el CTA emite cada jornada para analizar las polémicas. Fue con ocasión del pisotón de Olasagasti a Thiago en el Levante-Oviedo. La explicación del CTA incurrió en una falsedad. «El árbitro, en el terreno de juego muestra la tarjeta amarilla», explicaba el vídeo tratando de justificar la decisión. Sin embargo, la cartulina en esa acción había sido a Almada por su protesta.
Los audios del VAR
El CTA hizo públicos los audios de la acción que derivó en el penalti pero no de la segunda corrección, la de repetir el lanzamiento, al producirse esta de forma automática, sin paso de De Burgos por la pantalla. Sobre la acción de Calvo con Pepé, Trujillo insta a De Burgos a acudir a la revisión. «Suéltamela en dinámica, estoy delante del monitor», le dijo el colegiado, que regresaba a arbitrar después de más de un mes en la nevera por el escándalo de Mallorca, a la sala VOR. Trujillo le instruyó mientras ponía la repetición: «En la acción yo observo que el defensa no toca balón y golpea en la pierna del delantero». «Vale, voy con penalti sin tarjeta», respondió esta vez obediente De Burgos.














