Bañistas y vecinos de Peguera se dieron un buen susto este lunes por la presencia de una gran serpiente de herradura en la playa de Palmira, una de las más frecuentadas de la localidad. El reptil, que según algunos testimonios medía en torno al metro y medio de largo, había llegado por el agua. Estuvo en la zona que hay delante de un conocido restaurante y posteriormente se fue.
La presencia de la serpiente causó alarma entre los habituales del lugar. “Me quedé alucinado”, comenta un testigo. “Mira que yo he visto serpientes de herradura, pero como ésta, ninguna”, apunta. Personas que estaban presentes en la zona llegaron a llamar al 062, el número de teléfono de emergencias de la Guardia Civil, pero, según refirieron después, les comentaron que no podían desplazarse y que ya se habían puesto trampas para capturar estos ejemplares.
“Yo creo que tienen que tomar medidas. ¿Qué pasaría si esto sucede en temporada alta? Los turistas estaban escandalizados”, manifiesta un vecino, que calcula que la serpiente debía de pesar en torno a los cinco kilos.
Especie invasora
Este tipo de reptil es una especie invasora en Balears, que no es peligrosa para los seres humanos, pero que sí causa importantes desequilibrios en la fauna local, especialmente en Eivissa y Formentera, donde han puesto en peligro a la lagartija pitiusa. Su introducción está vinculada principalmente al transporte de mercancías y plantas ornamentales, una de las vías más comunes de entrada de especies invasoras en islas.
Se trata de un ofidio ágil y resistente, con gran capacidad para adaptarse a distintos entornos, lo que explica que pueda encontrarse tanto en zonas rurales como, ocasionalmente, en áreas cercanas al litoral. Su presencia en el agua no es habitual, pero sí posible, ya que estas serpientes son capaces de nadar y desplazarse entre distintos puntos en busca de alimento o refugio.
El pasado mes de abril, una excursión organizada por el grupo de adultos de la Federació Balear de Piragüisme sufrió un sobresalto cuando una serpiente nadando en el mar se acercó a los participantes y acabó subiéndose a uno de los kayaks. El episodio tuvo lugar en la zona de las Islas Malgrats, concretamente bajo Cap Negre, en el lado que da hacia los islotes, según informó este diario.
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