El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha anunciado la inminente firma de los convenios regionales para la ampliación del servicio de ayuda a domicilio en 660 municipios de la comunidad autónoma, una medida que movilizará más de medio millón de euros y que, según ha defendido, busca garantizar la atención de las personas dependientes en su entorno habitual.
Durante su intervención en la I Feria del Mayor en Azuqueca de Henares, el jefe del Ejecutivo autonómico ha subrayado que este servicio “permite atender a la gente en su casa, que está por delante de cualquier otra cosa”, destacando además su impacto en el empleo, especialmente entre mujeres. El programa se consolida así como uno de los pilares del sistema de dependencia en la región, con un doble efecto social y económico en el territorio.
García-Page ha enmarcado esta ampliación dentro de la estrategia del Gobierno regional para fortalecer los servicios públicos, insistiendo en que la atención domiciliaria es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y dependientes, al tiempo que contribuye a fijar población y generar actividad en los municipios.
Castilla-La Mancha, referente en servicios sociales
En este contexto, el presidente autonómico ha reivindicado el papel de Castilla-La Mancha en el ámbito de la atención social, asegurando que la región se sitúa “en los primeros puestos” en distintos indicadores vinculados al bienestar.
El jefe del Ejecutivo ha destacado especialmente el liderazgo autonómico en plazas de residencias, ayuda a domicilio e inversión sanitaria, además de la confianza empresarial y la instalación de empresas. “Celebro muchísimo ser de los primeros en plazas de residencias, en ayuda a domicilio y en inversión sanitaria. Eso es por lo que merece la pena trabajar”, ha señalado, poniendo el acento en el modelo de políticas públicas centradas en las personas.
Llamamiento contra la deshumanización sanitaria
En otro bloque de su intervención, García-Page ha defendido la universalidad de la atención sanitaria y ha advertido contra lo que ha calificado como discursos de “demagogia” que, a su juicio, pueden conducir a una deshumanización del sistema.
El presidente ha planteado una reflexión sobre el acceso a la sanidad en situaciones de enfermedad, especialmente en casos de personas migrantes, defendiendo que la atención debe basarse exclusivamente en la gravedad del estado de salud. “La única prioridad importante es la enfermedad”, ha insistido, subrayando que el sistema debe atender siempre primero a quien más lo necesita.
En esta línea, ha advertido de que cuestionar la atención sanitaria universal supone alejarse de principios básicos de humanidad y cohesión social. También ha recordado las palabras del papa Francisco, quien ha apelado en distintas ocasiones a la empatía hacia el otro como base de la convivencia.
Rechazo a la violencia machista
La intervención ha comenzado con un minuto de silencio en repulsa por el presunto asesinato machista ocurrido en Seseña (Toledo), un gesto con el que García-Page ha querido trasladar el compromiso institucional frente a la violencia de género.
El presidente ha sido claro al señalar que “lo peor que podemos hacer cuando se produce violencia o injusticia es ser indiferente”, defendiendo la importancia de la sensibilización social y del compromiso colectivo.
Aunque ha reconocido los avances logrados en las últimas décadas, ha advertido de que aún es necesario seguir trabajando en educación en igualdad, especialmente entre los jóvenes, para consolidar una sociedad basada en el respeto mutuo entre hombres y mujeres.















