El ministro de Exteriores iraní, Abbás Araghchi, debe llegar durante la noche de este viernes a Islamabad, la capital de Pakistán, para discutir la segunda ronda de negociaciones con EEUU, que deben «tener lugar pronto», según han asegurado fuentes pakistaníes a la prensa.
Araghchi, sin embargo, llega a Islamabad liderando una pequeña comitiva, sin el acompañamiento del presidente del Parlamento, Mohammed Bagher Ghalibaf, uno de los hombres más poderosos en la Irán actual y quien encabezó la delegación de Teherán en la primera ronda de negociaciones con Washington. Esa ronda, hace dos semanas, acabó en «fracaso», en palabras del propio vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, quien lideró la delegación estadounidense.
Esta segunda ronda —que podría tener lugar este fin de semana pero cuya realización no ha sido aún confirmada por ninguno de los dos bandos— tenía que celebrarse el pasado miércoles, con Vance cancelando en el último minuto su viaje hacia Islamabad .
«Araghchi empieza un tour regional primero visitando Islamabad, y después Mascate [Omán] y Moscú para discusiones bilaterales sobre el último estado de la guerra de EEUU e Israel impuesta sobre Irán», ha aclarado la televisión estatal persa.
Irán dio plantón a las charlas alegando que EEUU, con su bloqueo en el estrecho de Ormuz, está «constantemente violando» el alto el fuego temporal en la región, extendido este mismo martes de forma indefinida por el presidente estadounidense, Donald Trump.
«Irán tiene ante sí una decisión importante. Tienen la oportunidad de llegar a un acuerdo. Así que al régimen iraní le digo: nuestro bloqueo se estruja a cada minuto. Controlamos Ormuz. Nada entra. Nada sale. Nosotros tenemos todo el tiempo del mundo. No tenemos ninguna prisa en llegar a un acuerdo», ha declarado este viernes a la prensa el secretario de Guerra estadounidense, el controvertido Pete Hegseth.
Presencia estadounidense
Desde el lunes, y muy a pesar de los residentes de Islamabad, la capital pakistaní ha sido puesta en una casi cuarentena total, con 20.000 agentes controlando la seguridad de la zona donde se encuentra el hotel Serena, que acogió la primera ronda de negociaciones y debería celebrarse la segunda.
En Pakistán, según ha confirmado Washington esta semana, hay un equipo estadounidense técnico y de protocolo. Vance, el jefe negociador de la Casa Blanca, Steven Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner —los tres hombres que lideraron las conversaciones con Irán hace dos semanas— no están en territorio pakistaní.
Aun si ocurriesen estas negociaciones, ambos países se encuentran en posiciones aún muy alejadas, sobre todo en dos grandes cuestiones: el estatus del estrecho de Ormuz, bloqueado tanto por Irán como por EEUU, y el futuro del programa nuclear iraní. Irán asegura no estar dispuesta ni a entregar sus 440 kilos de uranio altamente enriquecido ni a suspender el proceso de enriquecimiento.
Hasta junio de 2025, la República Islámica llegó a enriquecer uranio a niveles superiores al 60%, muy cercanos al 90% necesario para desarrollar la bomba atómica y muy superiores al 3% requerido para crear energía nuclear de uso civil.
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