Ya hace meses que se sabe que la intensificación de la agricultura y los plaguicidas han contribuido a diezmar la biodiversidad típica de los campos, los pastos y los espacios abiertos. Pero una nueva investigación pone sobre la mesa nuevos datos alarmantes: el 77% de las especies vinculadas al paisaje agrario han visto reducida su presencia, lo que confirma el grave descenso de sus poblaciones.
El estudio del Consejo Europeo de Censos de Aves, publicado en ‘Conservation Biology’ y liderada por tres centros catalanes (el CREAF, el ICO y el CTFC) ha analizado la situación de 43 aves concretas a través de unos mapas de distribución que pueden. Las regiones más afectadas por el declive son España, Portugal, Francia e Italia, pero también hay zonas de la Europa central como Polonia y la República Checa.
«La colaboración de ornitólogos de campo, entidades especializadas en los pájaros y modelizadores ha facilitado un seguimiento detallado que nos ha permitido analizar cómo evolucionaban las poblaciones», detalla Sergi Herrando, investigador del CREAF y del ICO y autor principal del trabajo. Las conclusiones sitúan el escenario en «niveles críticos», puesto que la escasez de estas especies puede conllevar consecuencias peligrosas para los ecosistemas, al quedar maltrecha su función ecológica.
Cabe señalar que este tipo de aves contribuyen al control natural de plagas e insectos, a la vez que actúan como dispersadores de semillas. Además, las aves, como las mariposas, son un indicador de salud de los ecosistemas. Si los pájaros, decaen, se puede constatar que también lo están haciendo otros organismos más pequeños e imprescindibles para la cadena trófica y la biodiversidad global.
Químicos y abandono rural
Aunque el estudio no examina de forma directa qué está provocando este retroceso, los investigadores apuntan a que probablemente intervienen varios factores a la vez. Entre ellos destacan la intensificación agrícola y el uso de sustancias químicas, el abandono de zonas rurales, que favorece la expansión del bosque y reduce los espacios abiertos que necesitan estas aves, los episodios de lluvias intensas, capaces de afectar a nidos y puestas, y el incremento de las temperaturas, que puede dificultar la supervivencia de algunas especies en la región mediterránea.
Alcaudón real, una de las aves presentes en espacios agrícolas / Xavier Riera
Entre las especies que presentan un retroceso evidente en la Península Ibérica se encuentra el alcaraván (‘Burhinus oedicnemus’), una especie que se ve especialmente afectada por la intensificación de las prácticas agrícolas. Pero también muestran una tendencia negativa el alcaudón común (‘Lanius senator’) y la collalba rubia (‘Oenanthe hispanica’). En el caso de esta última especie, la probabilidad de avistarla en Europa se ha reducido en un 3,7% en una década.
No obstante, hay especies que evolucionan positivamente. En un contexto de pérdida de hábitat y poblaciones de las aves agrarias, destaca la mejora de la carraca europea (‘Coracias garrulus’) en algunos puntos del noreste de la Península. Los científicos consideran que este avance se puede relacionar con medidas de conservación concretas aplicadas en la zona.
Claves para la gestión
De hecho, la idea de Herrando es que los mapas elaborados puedan permitir una mejor gestión y restauración de las especies de aves en Europa. Los resultados de la investigación, por ejemplo, podrían ser útiles a la hora de orientar futuras acciones de conservación, además de servir para comprobar si lo que se está haciendo da resultados.

Carraca europea, una de las pocas especies en las que se ha observado una cierta mejora / El Periódico
Un ejemplo es el alcaudón real (‘Lanius meridionalis’), sobre el que la UICN cuenta ahora con nuevos datos para valorar mejor su grado de amenaza. Según la información recogida, esta especie, presente únicamente en la península Ibérica y el sur de Francia, se encuentra en una situación próxima a la categoría de amenazada. Los investigadores señalan que, lejos de recuperarse durante la última década, ha seguido perdiendo presencia en amplias zonas de su área de distribución.
Otro caso paradigmático es el de la tórtola europea (‘Streptopelia turtur’). El trabajo muestra que esta especie redujo su presencia entre 2013 y 2022. Sin embargo, tras la moratoria de caza impulsada posteriormente desde la Unión Europea, se ha detectado una mejora reciente, hasta el punto de que actualmente su caza vuelve a estar permitida, una decisión que los científicos y las entidades ambientales cuestionan.














