La seguridad vial sigue siendo una de las grandes preocupaciones en España. Según los últimos datos de la Dirección General de Tráfico, hasta el 14 de abril se han registrado 229 fallecidos en accidentes de tráfico. Aunque la cifra supone un descenso del 20% respecto al mismo periodo del año anterior, el problema sigue lejos de resolverse.
En este contexto, el director de la DGT, Pere Navarro, ha puesto el foco en un factor muchas veces subestimado: el descanso. El responsable del organismo advierte de que los hábitos de sueño en España influyen directamente en la seguridad en carretera, hasta el punto de considerarlo un problema de salud pública.
La somnolencia al volante es más peligrosa de lo que parece. Datos de la propia DGT señalan que tanto el cansancio como trastornos como la Apnea Obstructiva del Sueño están presentes, de forma directa o indirecta, en entre el 15% y el 30% de los accidentes de tráfico. Una proporción especialmente relevante en el ámbito profesional, donde las largas jornadas al volante aumentan el riesgo.
Mujer fatigada mientras conduce / Freepik
Navarro insiste en que el estilo de vida en España juega en contra del descanso. Factores culturales como los horarios tardíos —desde programas de televisión hasta eventos deportivos que se alargan hasta la madrugada— provocan que los españoles duerman, de media, un 10% menos que el resto de europeos. Esta falta de sueño tiene consecuencias claras: menor capacidad de reacción, pérdida de atención y mayor probabilidad de sufrir un siniestro.
Las cifras respaldan esta preocupación. Se estima que alrededor del 7% de los accidentes mortales están relacionados con la fatiga o el sueño. Aun así, el comportamiento de los conductores no siempre acompaña: más de la mitad reconoce seguir conduciendo pese a notar señales evidentes de cansancio, como la dificultad para mantener la concentración o la sensación de “conducir en automático”.
El mensaje es claro: descansar bien no solo es una cuestión de salud, sino también de seguridad. Reducir la siniestralidad en carretera pasa, en parte, por cambiar hábitos cotidianos que, aunque parezcan inofensivos, pueden tener consecuencias graves al volante.












