Éramos un equipo roto, ahora somos una familia

El Girona «cerró un círculo». No solo espantó los fantasmas de La Cerámica, sino que demostró ser un equipo con todas las letras. Aquel 5-0 dejó especialmente tocado a un Míchel quien aseguró tras el triunfo en Montilivi que «me llevó a alejarme del grupo». «Ellos me han ayudado», agradeció.

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