El primer ministro británico, Keir Starmer, ha defendido este miércoles la posición del Reino Unido en el conflicto con Irán tras recibir duras críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En una intervención en la Cámara de los Comunes, el líder laborista ha insistido en que su participación en el conflicto se limita a acciones defensivas y se ha mantenido firme en su negativa a participar en ataques directos contra el régimen de Teherán. «El Reino Unido no está preparado para unirse a una guerra a menos que esté convencido de que existe una base legal y un plan viable y bien pensado. Esa sigue siendo mi postura», ha asegurado.
El Gobierno británico ha autorizado la puesta en marcha de estas acciones defensivas desde el pasado sábado. Aviones de combate de la fuerza aérea están sobrevolando Oriente Medio para derribar drones y misiles iraníes lanzados contra bases militares con presencia de tropas británicas, mientras que los servicios de inteligencia están compartiendo información con sus aliados para repeler los ataques de Teherán. Starmer también ha permitido el uso de instalaciones militares británicas por parte de Estados Unidos para lanzar ataques preventivos contra los arsenales iraníes y sus lanzaderas de misiles, algo que se suma al despliegue de helicópteros y del buque de guerra HMS Dragon en el este del Mediterráneo para proteger sus bases en Chipre.
El Ejecutivo laborista insiste en que no participará en acciones contra Irán que no tengan un propósito defensivo, ya que existen serias dudas sobre el respeto de Estados Unidos y de Israel a la legalidad internacional. Starmer, abogado especializado en Derechos Humanos, se posicionó claramente en contra de la participación del Reino Unido en la guerra de Irak y quiere evitar a toda costa que se repitan los errores cometidos entonces. Hacer lo contrario permitiría a sus rivales acusarle de falta de coherencia política y pondría en pie de guerra a gran parte de los diputados de su partido en pleno debate interno sobre su continuidad en el cargo.
Críticas de Trump
El primer ministro ha defendido su posición a pesar de las críticas de Trump, quien ha cargado duramente contra él por su negativa a permitir el uso de las bases británicas para lanzar los ataques iniciales contra Irán. El líder estadounidense ha asegurado que el Reino Unido «ha cooperado muy poco» e incluso ha lanzado afrentas personales contra Starmer afirmando que Estados Unidos «no está tratando con Winston Churchill».
Las declaraciones de Trump han puesto en evidencia el debilitamiento de la «relación especial» entre Londres y Washington, a pesar de que el primer ministro sigue evitando el conflicto directo con su homólogo estadounidense. En su intervención de este miércoles, Starmer ha asegurado que las acciones emprendidas por el Reino Unido son una muestra de la cooperación entre los dos países y de la voluntad de «proteger vidas americanas» en Oriente Medio. «Aferrarse a las últimas palabras del presidente Trump no define nuestra relación especial», ha afirmado.
Presión de los ‘tories’
El ‘premier’ británico ha sido muy señalado por la líder de la oposición, Kemi Badenoch, quien le ha urgido a participar directamente en las acciones ofensivas de Estados Unidos y de Israel y ha criticado la supuesta demora del Gobierno a la hora de desplegar equipamiento militar en la región. El Ministerio de Defensa ha confirmado que la llegada del HMS Dragon a su destino en el Mediterráneo no se producirá hasta la próxima semana, algo que ha llevado a los rivales del primer ministro a acusarlo de inacción.
Starmer ha negado las acusaciones y ha afirmado que colaboró con Estados Unidos para desplegar equipamiento militar en la zona de forma preventiva, incluidos radares terrestres, sistemas de defensa aérea y aviones de combate F-35. «Desde el sábado por la mañana, varios F-35 y Typhoons han estado en operación no sólo en Oriente Medio, sino también en Chipre. Durante la noche se llevaron a cabo más misiones: los Typhoons defendieron en particular a Catar, mientras que los F-35 defendieron a otros socios regionales», ha afirmado. «Estas son las medidas que estamos tomando y ese es el acuerdo al que hemos llegado con Estados Unidos para proteger a nuestros ciudadanos».
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