Un estudio del Instituto Karolinska revela cómo las ondas alfa definen la percepción del cuerpo y el mundo externo

¿Qué hace que una mano sea tuya? No es la posesión legal ni el código genético, sino un acto de integración neuronal tan sofisticado como imperceptible: las oscilaciones alfa —patrones de actividad eléctrica que se mueven en tu corteza parietal— actúan como un metrónomo biológico que define la frontera entre el cuerpo y el mundo externo. Más rápidas, más nítida es la identidad; más lentas, más borrosa es la línea entre el yo y lo otro.

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