La actualización del Reglamento General de Circulación introducirá a partir del próximo 1 de octubre nuevas obligaciones para los motoristas, especialmente relacionadas con el equipamiento que deben utilizar durante sus desplazamientos. La reforma pretende reforzar la seguridad de conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores y establece nuevas exigencias tanto para circular por carretera como para hacerlo dentro de las ciudades.
Una de las principales novedades será la obligación de utilizar guantes de protección en las vías interurbanas. Hasta ahora, este elemento era recomendable, pero no obligatorio con carácter general. A partir de octubre, los motoristas tendrán que incorporarlo necesariamente a su equipamiento cuando circulen por carreteras, independientemente de que sean conductores o pasajeros.
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La medida pretende reducir las consecuencias de posibles accidentes, ya que las manos son una de las partes del cuerpo que pueden quedar más expuestas durante una caída. El cambio también afecta a una costumbre especialmente habitual durante los meses de verano: prescindir de los guantes debido a las altas temperaturas. En ciudades como Barcelona, donde el calor y la humedad pueden ser elevados, algunos motoristas reconocen que es precisamente uno de los primeros elementos que dejan de utilizar.
La reforma también pone el foco en los pies de los usuarios de motocicletas y ciclomotores. Desde el 1 de octubre será obligatorio utilizar calzado cerrado en cualquier tipo de vía, por lo que las tradicionales chanclas y sandalias dejarán de ser una opción legal para circular en moto. La norma se aplicará tanto a los conductores como a los pasajeros.
El incumplimiento de estas nuevas obligaciones podrá tener consecuencias económicas. Tanto circular sin los guantes de protección cuando sean obligatorios como hacerlo con calzado abierto podrá considerarse una infracción sancionable con 200 euros de multa. De esta manera, la normativa busca que determinados elementos de protección pasen de ser una recomendación a convertirse en una obligación.

Motorista / Sport
El cambio en el calzado puede ser especialmente relevante durante el verano, cuando es frecuente encontrar motoristas que utilizan chanclas o sandalias para desplazarse por ciudad. Algunos usuarios consultados consideran que la medida tiene sentido desde el punto de vista de la seguridad, aunque reconocen que tendrán que modificar sus hábitos para adaptarse a la nueva regulación.
La nueva normativa también introduce otra modificación relacionada con la circulación de motocicletas. En determinadas situaciones de congestión del tráfico, las motos podrán utilizar el arcén derecho para avanzar entre los vehículos. Sin embargo, esta posibilidad no será generalizada: únicamente estará permitida en los tramos que se encuentren debidamente señalizados.
Además, los motoristas que utilicen el arcén durante estas situaciones tendrán que respetar una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora. El objetivo es facilitar la circulación de las motocicletas cuando exista una retención importante sin generar situaciones adicionales de peligro para el resto de usuarios de la carretera.

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En términos generales, las nuevas medidas pretenden reforzar la protección de uno de los colectivos más vulnerables de las carreteras. Las motocicletas ofrecen menor protección física que los vehículos cerrados y cualquier caída puede provocar lesiones importantes, por lo que la normativa apuesta por incrementar el equipamiento obligatorio y establecer nuevas condiciones de circulación.
Así, desde el 1 de octubre, los motoristas tendrán que acostumbrarse a una nueva rutina: guantes de protección en vías interurbanas y calzado cerrado en todo momento. La medida puede resultar incómoda para algunos usuarios durante los meses de mayor calor, pero las autoridades defienden que el objetivo prioritario es reducir las consecuencias de los accidentes y mejorar la seguridad de quienes circulan sobre dos ruedas.













