Las comisiones de falla tendrán la oportunidad de cumplir uno de sus grandes objetivos sociales: disponer de patrimonio en forma de casal. O poder arreglar o reformar los que ya disponen, sean en propiedad o alquilados. Desde hace años, las comisiones reclamaban la posibilidad de gozar de una oportunidad como la de hace un cuarto de siglo, cuando se consiguieron unos créditos blandos, avalados por el Ayuntamiento, que permitió a un buen grupo de ellas acabar con la zozobra de estar al socaire de los arrendadores.
El ayuntamiento intentó mediar con la Sociedad de Garantía Recíproca, pero no hubo posibilidades técnicas. Sin embargo, se ha llegado a una solución: una entidad bancaria que, mediante un convenio que se firmará a primeros de año, permitirá conceder créditos a unos intereses sensiblemente inferiores a los convencionales.
Mucha más gente de la prevista se dio cita en el salón de actos de la Junta Central Fallera para escuchar la propuesta de Cajamar, que es la entidad que ha hecho oídos a la idea de entrar en el mundo de las fallas. Sabedor, además, que el colectivo fallero es de fiar. Que pagar, pagan y que no tienen problemas de solvencia.
Las propuestas quedarán determinadas en el convenio pero, en general, ya anunciaron dos de las grandes líneas maestras de la negociación. Por una parte, que los créditos serán sobre la totalidad, ya sea del contrato de compraventa o del de reforma. Y lo más importante: que no será necesario el aval personal del presidente que estampe su firma. La autorización en junta general permitirá que la solvencia esté garantizada, en el caso de la adquisición, por el propio bien inmueble.
Manuel Fernández, director de zona de Valencia Centro e Ignacio Gurrea, director de negocio, escucharon las dudas de las comisiones, incluyendo los casos particulares, que dejaron a las claras que prácticamente cada comisión es un caso diferente.
Reconocieron los dos financieros que los casos se estudiarán para considerar la viabilidad. «El departamento de riesgo sabe de la idiosincrasia de las Fallas y sus necesidades. Evidentemente, no se les va a ver como a una empresa. Serán unas condiciones más laxas porque tenemos claro que son entidades sin ánimo de lucro» aseguraron, a la vez que aventuraron que los créditos para adquirir casales, cifrados inicialmente en una amortización en quince años, podrían llegar a extenderse a veinte. De cualquer modo, también recordaron que habrán estudios de viabilidad «porque puede haber casos de comisiones con pocos falleros, que pidan una cantidad importante y que se considere que no es realista». De todos modos, aseguraron ser conscientes de la solvencia «no ya por la cantidad de falleros que hay en las comisiones, sino por las listas de espera, que garantizan la continuidad».
Una vez firmado el convenio, las comisiones deberían, en principio, solicitar los créditos hasta el 31 de marzo, pero todo parece indicar que el plazo se prorrogará.













