Europa está a punto de dar un paso clave en su ambición de romper lazos de dependencia con Estados Unidos, Rusia o China en todo lo que tiene que ver con la tecnología y la defensa, y dos empresas españolas podrían ser elemento central de la ecuación. Sateliot y GMV liderarán un proyecto firmado con la Agencia Espacial Europea (ESA) para probar su propuesta de alternativa al GPS, que es una tecnología norteamericana.
GPS son las siglas en inglés de Sistema de Posicionamiento Global, una solución que se inventó en Estados Unidos hace años con fines defensivos y que se ha convertido en la base sobre la que se sustentan la mayoría de ‘apps’ de navegación como Google Maps. Es, de hecho, uno de los ejemplos más recurrentes cuando se trata de explicar que la inversión en defensa, puede redundar en avances sociales. La cuestión es que es un invento estadounidense y, como tal, propiedad del país ahora gobernado por Donald Trump.
De ahí que Europa esté interesada en encontrar alternativas, ahora que una de sus prioridades es la soberanía tecnológica. Y la catalana Sateliot y la madrileña GMV pueden haber dado con la clave. Se trata de un sistema que permite a los satélites conectar con dispositivos conectados a internet en la Tierra sin recurrir a sistemas de navegación por satélite (GNSS) como hace el GPS americano.
«Este avance abre nuevas posibilidades en sectores como la defensa y seguridad, donde la autonomía tecnológica de Europa y la operación en etornos ‘GNSS-denied’ son estratégicas», introduce el comunicado mediante el cual Sateliot anuncia el acuerdo, firmado este jueves en Madrid, en el marco de uno de los actos de celebración del 50 aniversario de la ESA.
De todos modos, no solo es un avance en términos de autonomía estratégica, sino que, hacerlo de este modo, conlleva menos consumo energético y abaratar mucho el coste del proceso.
Pruebas en laboratorio
«Este proyecto posiciona a España como referente en innovación satelital y conecta a la industria europea con nuevos mercados de IoT [‘Internet of Things’ o Internet de las Cosas] y servicios 5G», contextualiza el cofundador y consejero delegado de Sateliot, Jaume Sanpera, en el comunicado. «Europa gana posicionamiento y conectividad allí donde antes no había cobertura, y España demuestra su capacidad para ofrecer soluciones de vanguardia: es una tecnología de uso dual, civil y defensa, que permitirá operar con mayor autonomía, resiliencia y eficiencia energética», resume el mismo.
La propuesta se probará, por ahora, en laboratorios que recrean las condiciones reales de la comunicación entre satélites y la Tierra, pero el plan es que se acabe demostrando en órbita con satélites y terminales que se envíen en modo de prototipo.
Sateliot está, de hecho, inmersa en la construcción de una quincena de satélites que prevén lanzar a partir del año que viene al espacio para disponer así de los artefactos suficientes como para empezar a facturar. Esto, que les permitirá –entre otras muchas cosas– hacer llegar cobertura en puntos donde apenas la hay, también redunda en este proyecto que empieza ahora con la Agencia Espacial Europea.
«Este proyecto –completa el comunicado– representa un cambio de paradigma y sienta las bases para el desarrollo de la tecnología 6G».
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