La restauradora y especialista en arte Ana Infante ha inaugurado este martes su exposición Alma en la Fundación Casur. A través de cuarenta acuarelas sobre piel, la artista retrata su proceso de recuperación tras atravesar «una época muy oscura». «Cada pintura es un trozo de mi alma», afirma.
Las obras, que podrán visitarse hasta el próximo 3 de julio, están a la venta, y todos los fondos recaudados se destinarán íntegramente al proyecto Puerta Verde, de la parroquia de Santa Luisa Marillac, en el polígono del Guadalquivir, que trabaja en la integración del barrio, especialmente entre los jóvenes.
Una mujer observa una de las obras de la exposición. / Manuel Murillo
«Durante un momento difícil, mi psicóloga me recomendó retomar la pintura, algo que no hacía desde hacía veinte años. Fue una parte esencial de mi recuperación en un 2024 especialmente duro», relata Infante con emoción. «A través del arte logré canalizar aquello que no podía expresar con palabras. Mostrar estas obras supone abrirme por completo», añade.
En las cuarenta acuarelas se representan figuras femeninas, muchas de ellas vinculadas a temas como la violencia de género. La artista destaca, además, la evolución emocional reflejada en sus obras: en las más recientes, se perciben más color, luz y figuras «más vivas». Confiesa que en esta muestra hay «un pedacito muy importante de mí» y que, al contemplarlas ahora, siente «tranquilidad y paz».










