En pleno paseo marítimo de Martinsicuro, frente al Adriático, hay una rotonda que se ha convertido en uno de los grandes escenarios del verano italiano. La rotonda Las Palmas de Gran Canaria se volvió a vestir este agosto de fiesta con motivo de Ferragosto, para celebrar una de las citas musicales más destacadas de la localidad. El nombre no es casual: este rincón la zona de Abruzzo lleva el nombre de la capital grancanaria como recuerdo de una conexión nacida de la actividad pesquera y fortalecida con el paso del tiempo mediante vínculos culturales, familiares e institucionales. Décadas después, aquella historia compartida que nació en el mar entre ambas ciudades sigue viva de una manera muy especial: entre conciertos, playa y noches de calor, una pequeña parte de la ciudad canaria celebra también el Ferragosto a orillas del mar Adriático.
Martinsicuro mantiene desde hace años un vínculo especial con Las Palmas de Gran Canaria, una historia nacida de las memorias de los pescadores de la localidad italiana, cuando encontraron en el Puerto de La Luz una base fundamental para sus campañas en las costas africanas. Como reconocimiento a esta vida compartida, el cónsul honorario de Italia en Canarias, Carlos De Blasio, impulsó a comienzos del siglo XXI diversas iniciativas destinadas a simbolizar la unión entre ambas ciudades.
En agosto de 2009, fruto de este trabajo, la localidad italiana dedicó una rotonda de su paseo marítimo a la capital grancanaria, en homenaje a la ciudad que acogió durante varios períodos a sus flotas pesqueras. La placa incluye una imagen de la playa de Las Canteras, para reconocer un punto importante de la ciudad canaria. El entonces alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Jerónimo Saavedra, asistió a la inauguración durante un viaje al país. En correspondencia, la metrópoli rebautizó el mirador situado en el paseo de La Cornisa con el nombre del municipio de la costa adriática italiana.
En ese momento el primer edil de Martinsicuro, Abramo di Salvatore, visitó la isla dos meses después de los actos de dedicación de los espacios públicos. El ocho de octubre de 2009, la jornada estuvo marcada por dos homenajes de especial relevancia entre ambas ciudades: el descubrimiento de una placa conmemorativa en el Puerto de La Luz para recordar a los pescadores italianos y la firma de un Memorándum de intenciones en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para formalizar las relaciones amistosas entre ambos municipios. Durante el mandato de Jerónimo Saavedra, en el año 2010, ambas poblaciones concretaron el hermanamiento oficial. En el 80.º aniversario de la llegada de la primera flota pesquera de origen italiano, el cónsul de Italia en la ciudad, Carlos de Blasio, recuperó y documentó esta historia, para destacar la importancia que tuvieron los marineros transalpinos en el desarrollo del puerto.
Historias del mar entre Italia y Canarias
El primer registro documentado de la presencia de una embarcación pesquera italiana en Las Palmas de Gran Canaria data de 1936. Se trataba del Amba Aradam, un pesquero que llegó al Puerto de La Luz con 26 marineros y los periodistas, Carlo Piazza y su esposa, Anna Beatrice, a bordo. La escala tenía como objetivo cargar víveres y combustible antes de continuar su campaña hacia las costas del oeste africano. Las décadas de 1950 a 1980 marcaron el auge del hermanamiento entre ambas ciudades. Durante este período, numerosas embarcaciones pesqueras procedentes de Martinsicuro utilizaron el puerto de la capital grancanaria como base logística para sus campañas de pesca en las aguas de Mauritania y Senegal.
A lo largo de esas tres décadas, la presencia de la flota italiana fue muy significativa, cerca de un centenar de pesqueros utilizaban los muelles de la capital grancanaria para transbordar sus capturas, realizar labores de mantenimiento y aprovisionarse antes de regresar a los caladeros del continente africano. Los estrechos vínculos entre ambas localidades se forjaron gracias a las largas temporadas que los marineros italianos pasaban en Gran Canaria. Esta convivencia favoreció una estrecha relación con la población local, dando lugar a amistades que perduraron durante generaciones e incluso a enlaces matrimoniales entre familias italianas y canarias.
La presencia de embarcaciones pesqueras disminuyó a partir de los años ochenta debido a los cambios en los acuerdos internacionales de pesca y a la propia evolución del sector. Sin embargo, la huella que dejaron los marineros de la provincia de Teramo continúa muy presente en ambas localidades. Muchos tripulantes italianos establecieron sus domicilios de forma temporal en la isla, lo que impulsó su integración en la sociedad canaria. Casi un siglo después de la llegada de la primera embarcación italiana al Puerto de La Luz, Martinsicuro y Las Palmas de Gran Canaria continúan unidas por una memoria compartida que trasciende la actividad pesquera. Los homenajes expresados en sus respectivos espacios públicos recuerdan la historia de cooperación, trabajo y convivencia nacida gracias al mar y asentada con el paso de las décadas en un sólido vínculo de amistad.
Hoy, cada vez que la música y la celebración llenan la rotonda Las Palmas de Gran Canaria, Martinsicuro vuelve a mirar hacia aquella historia compartida que comenzó con los barcos y los pescadores y que terminó tendiendo un puente entre dos comunidades separadas por miles de kilómetros. El Ferragosto se convierte así en algo más que una fiesta de verano: es también una oportunidad para mantener viva la memoria de quienes hicieron del mar un punto de encuentro entre Italia y Canarias y para recordar que, a veces, los vínculos más duraderos nacen lejos de tierra firme.
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