La decisión del Tribunal Supremo de Israel de anular la autorización de la Comisión Electoral Central para transmitir en tiempo real información sobre votantes provocó críticas de dirigentes de la derecha israelí.
Entre quienes cuestionaron el fallo estuvieron el ministro de Justicia, Yariv Levin; los diputados Amit Halevi y Erez Malul; y el partido Sionismo Religioso.
Sionismo Religioso sostuvo que la decisión perjudica la capacidad de los partidos para movilizar a sus simpatizantes el día de las elecciones. El partido también vinculó el fallo con su defensa de una reforma del sistema judicial.
Levin afirmó que los jueces del Supremo intentan influir en el proceso electoral y frenar los cambios que impulsa el gobierno en el sistema judicial. También sostuvo que el tribunal alteró las reglas durante la campaña y que la prohibición puede afectar la participación de votantes .
El diputado Amit Halevi, representante del Likud en la Comisión Electoral Central, acusó al tribunal de actuar contra una decisión adoptada por el propio órgano electoral. También planteó que la restricción puede reducir la participación y presentó la disputa como parte de un conflicto más amplio sobre el equilibrio entre el poder judicial y las decisiones de los votantes.
Erez Malul, vicepresidente de la Comisión Electoral Central, sostuvo que la prohibición limita la capacidad de los partidos para contactar a sus votantes y puede modificar la dinámica de la jornada electoral.
Las críticas surgieron después de que el Tribunal Supremo resolviera por unanimidad que la transmisión digital en tiempo real de información sobre quién ya votó carece de autorización legal expresa y afecta el derecho a la privacidad.
El fallo anuló la decisión del pleno de la Comisión Electoral Central, que había aprobado el uso de sistemas como Elector. Antes de esa votación, el presidente de la comisión, el juez Noam Sohlberg, había rechazado esa práctica por sus implicaciones para la privacidad y la integridad electoral.
Tras la sentencia, los partidos deberán adaptar sus métodos de movilización para la jornada electoral sin recibir desde las mesas información individual sobre qué ciudadanos ya ejercieron su derecho al voto.












