Una de las principales dudas a las que se enfrentan los conductores que quieren dar el salto al coche eléctrico es el poder viajar sin estar pendiente o sufrir por encontrar dónde recargarlo. Y con una red que ha crecido a pasos agigantadosy que ya cuenta con 42.000 puntos de carga públicos según las últimas informaciones del Gobierno de España, este interrogante parece no tener sentido.
Pero es que, pese al avance en términos cuantitativos, a la infraestructura de recarga española le falta todavía para conseguir el mismo avance en términos cualitativos. Es decir, en crear una red homogénea que cubra el territorio de manera que se solventen los problemas al hacer viajes largos en coche eléctrico.
Para ello, el Gobierno de España ha redactado el Marco de Acción Nacional para desarrollar en España una red de recarga de vehículos eléctricos y de otros combustibles alternativos y lo ha puesto en audiencia pública. Esto es, que durante un periodo determinado (en este caso, hasta el próximo 2 de octubre, a través del correo [email protected]) el documento queda abierto a alegaciones, comentarios y propuestas de ciudadanos, empresas, asociaciones, administraciones y otros organismos interesados. El marco también ha sido enviado a la Comisión Europea.
Uno de los objetivos contemplados en esta hoja de ruta pone el foco en los cargadores de alta potencia situados en la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T), es decir, las principales carreteras y corredores que conectan España con el resto de Europa. Y es que no basta con que haya muchos cargadores: tiene que haber disponibilidad, que el cargador funcione y que permita recuperar autonomía en pocos minutos. No es lo mismo cargar en un enchufe de 50 kW que con uno de 150, 250 o 350 kW, siempre que el coche acepte estas potencias.
No basta con tener muchos cargadores, tienen que estar bien repartidos
Según los datos, España ya supera los 42.000 puntos de recarga de acceso público y la potencia instalada por vehículo está por encima de los objetivos europeos establecidos para 2025. No obstante, la duda sigue siendo la misma: ¿encontraré uno donde sea que lo necesite? El problema de la infraestructura española no es únicamente una cuestión de cantidad. Influyen la distribución territorial, la potencia, la fiabilidad, la disponibilidad y la facilidad de pago.
Ahí entra en juego el Marco de Acción Nacional, que quiere avanzar hacia una infraestructura de recarga que cubra el territorio de manera más igual y accesible. Para ello, se han establecido cinco vías principales:
- Más cargadores de alta potencia en las principales carreteras.
- Obligar a determinadas gasolineras a instalar cargadores potentes. Específicamente, a aquellas que venden más de 10 millones de litros de cobmbustible al año, estableciendo también mínimos de potencia de carga rápida.
- Exigiendo cargadores en determinados aparcamientos. Los aparcamientos no residenciales de más de 20 plazas tendrán que disponer de un punto de recarga por cada 40 plazas. En los edificios dependientes de la Administración General del Estado, la exigencia es mayor: uno por cada 20 plazas.
- Impulsando la instalación dentro y alrededor de las ciudades. Los municipios de más de 50.000 habitantes tendrán que establecer objetivos anuales de despliegue de puntos de recarga vinculados a sus Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
- Facilitando al conductor saber dónde puede cargar. Una de las herramientas ya disponible en este sentido es el mapa REVE.
Un conductor de un coche de gasolina sabe que puede desviarse de la carretera y encontrar una gasolinera con relativa facilidad. Con un eléctrico, hasta ahora, la experiencia puede depender de dónde está el cargador, qué potencia tiene, si está operativo, si está ocupado y cuánto cuesta. El Marco de Acción Nacional quiere no solo aumentar la red, sino dar respuesta a estas dudas.











