“Fuera del circuito, sus camisetas y gorras se venden a mitad de precio. Un cartel implacable reza: «Bagnaia Outlet». Pobre Pecco. En la pista, golpea el depósito de su moto, presa de la frustración y grita de rabia dentro del casco. Dice sentirse «frustrado». Peor aún: «Humillado». En Misano, su circuito favorito, acaba de registrar el peor resultado de clasificación de su carrera. Ha pasado un año desde su última victoria (Japón 2025); desde entonces, solo ha cruzado la meta en siete ocasiones de un total de 18 Grandes Premios”.
Esta era la introducción de la crónica sobre la jornada del pasado sábado, en el Gran Premio de Misano, celebrado en el circuito Marco Simoncelli, de Massimo Calandri, de ‘la Repubblica’, uno de los periodistas más prestigiosos del Mundial de motociclismo. La situación del tricampeón del mundo italiano, Francesco ‘Pecco’ Bagnaia, de 29 años, es realmente desesperante en lo que hace referencia a sus resultados y, sobre todo, a su último año en el equipo campeón, Lenovo Ducati, en el que tiene como compañero al catalán Marc Márquez, que, el pasado año, conquistó su noveno título mundial en Japón, justo el último GP que ha ganado el italiano.
Los productos de ‘Pecco’ Bagnaia, en Misano, estaban tirados de precio. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Hay, por supuesto, mucha gente que justifica los carteles de ‘outlet’ que se veían en (casi) todos los tenderetes que había alrededor del circuito Marco Simoncelli, en el hecho de que el tricampeón italiano abandonará, a finales de año, la fábrica Ducati y, por tanto, los comerciantes se están sacando de encima la ropa que les queda de Bagnaia Y los hay, sí, sí, que ven en ese gesto un distanciamiento entre la estrella italiana y sus ‘tifosi’.
Bagnaia ocupa la novena posición en el Mundial de pilotos, a 131 puntos del nuevo líder, desde el domingo Marc Márquez, y sus mejores resultados han sido tres segundos puestos (Barcelona, Hungría y Brno) en los 14 grandes premios que se han disputado. Y, desde luego, la sensación que hay, ahora, en el ‘paddock’ del Mundial es que difícilmente se puede contar con Bagnaia para echarle una mano a la marca y, especialmente, al mayor de los Márquez, para renovar los títulos de constructores y pilotos.
A Bagnaia se le ve desesperado. Ya hubo, ya, quien pensó que, nada más llegar Márquez a Ducati, Bagnaia iba a acusar la presión de tener al lado al mejor y así ha sido. “La frustración que vivo es porque me importa lo que hago. Yo sé que puedo pelear por la victoria en cada gran premio y, ahora, estoy luchando para no acabar el 15º”, señaló, el pasado sábado, en Misano.
“Intento mantener una actitud positiva, pero el resultado no cambia. Todos han encontrado soluciones, pero nosotros hemos agotado las opciones para mejorar. Me siento humillado por lo que está sucediendo. Si tengo que gritar, gritaré en la moto, dentro del casco, nunca gritaré en mi ‘boxe'».
Momentos antes, Bagnaia había sido aún más duro con él mismo. “Intento mantener una actitud positiva, pero el resultado no cambia. Todos han encontrado soluciones, pero nosotros hemos agotado las opciones a mejorar. No estoy contento y me siento humillado por lo que está sucediendo”. Y, eso sí, reconoció que “si tengo que gritar, gritaré en la moto, dentro del casco, nunca gritaré en mi taller”.
Por descontado, hay quien piensa, aunque con la boca pequeña, que a Bagnaia le irá muy bien el cambio de Ducati a Aprilia, que se producirá, el próximo año, y, además, durante los próximos cuatro años, algo que sí sorprendió a todo el mundo en el Mundial. De lo que no hay duda es que, en el seno del equipo Linovo Ducati, la situación por la que está atravesando Bagnaia es muy, muy, preocupante y de lo que nadie duda es de que Gigi Dall’Igna, gurú y máximo responsable del equipo de Borgo Panigale, está haciendo lo posible e imposible para que ‘Pecco’ encuentre la solución a sus problemas y pueda aspirar a la victoria o al podio en cada GP.
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