El Gobierno construirá en los próximos meses dos Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) permanentes en Ceuta y Melilla, con 800 plazas cada uno, para reforzar la capacidad de identificar y realizar el triaje de los inmigrantes que entren de forma irregular por las dos ciudades autónomas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, abordará estos proyectos este jueves con el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, que viajará a Madrid para tratar la delicada situación que vive Ceuta tras la entrada de 80.000 personas los días 30 y 31 de julio.
El Ministerio del Interior calcula que cada edificio costará unos 4,5 millones de euros y prevé financiar los cerca de nueve millones de inversión con los fondos de emergencia concedidos por la Unión Europea. Los proyectos, que Marlaska ya había apuntado durante su visita a Ceuta del pasado 8 de septiembre, están todavía en una fase muy inicial, según fuentes del departamento. No se ha decidido dónde se ubicarán ni se maneja una fecha para su apertura. Las mismas fuentes los sitúan como una actuación a medio plazo, destinada a dotar a Ceuta y Melilla de infraestructuras estables para responder a posibles nuevos episodios de presión migratoria.
Los CATE no son centros de acogida para alojar durante semanas o meses a los migrantes. Son instalaciones de primera atención en las que la Policía concentra las diligencias posteriores a una entrada irregular antes de determinar qué procedimiento corresponde a cada persona. Ese proceso, conocido como triaje o ‘screening’, se ha reforzado con la aplicación del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, aprobado en 2024.
¿Cómo se hace el triaje?
El recorrido en el CETA comienza con un reconocimiento sanitario, en el que participa Cruz Roja, para detectar enfermedades o necesidades médicas. Después se comprueba la identidad y se realiza una reseña biométrica, con toma de huellas dactilares y fotografías, además de controles documentales y consultas en bases policiales y europeas. Paralelamente, se evalúa si la persona es vulnerable, si tiene problemas de salud o puede ser víctima de trata o violencia. Los datos biométricos correspondientes se incorporan además a Eurodac, la base común de la UE utilizada en materia de asilo y migración irregular. El tope de horas que pueden estar en estos centros es de 72.
La función de estos centros es distinta a la de los CIE y los CETI. Los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) son instalaciones cerradas en las que una persona puede permanecer privada de libertad, previa autorización judicial, mientras se tramita o ejecuta una expulsión o devolución, con un máximo de 60 días. Los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), en cambio, son recursos abiertos de alojamiento y acogida, especialmente para migrantes y solicitantes de protección internacional. El CATE actúa antes: identifica, registra y determina a qué procedimiento debe ser derivada cada persona.
Interior llevará a cabo una quincena de proyectos con dinero europeo para mejorar la vigilancia de la frontera y la atención a los migrantes
Con esa información se decide el siguiente paso. Si una persona manifiesta que quiere pedir asilo, se activa el procedimiento de protección internacional; si es menor, entra en el circuito de protección de menores; y si se detectan indicios de trata o especial vulnerabilidad, se deriva a recursos específicos. Cuando corresponde, se inician los procedimientos de devolución o expulsión. El CATE no decide quién se queda o quién es retornado, sino que sirve para identificar, registrar y encauzar cada caso.
El CATE provisional
Ceuta estrenó el pasado 7 de septiembre un CATE provisional en el polígono del Tarajal. Marlaska subrayó el pasado lunes en su visita a Ceuta que su planificación había comenzado antes de las entradas masivas de los días 30 y 31 de julio, aunque el expediente de emergencia para acondicionarlo se inició el propio 30 de julio. El dispositivo cuenta con 20 puestos para realizar el triaje y formalizar, cuando procede, las solicitudes de protección internacional. A ellos se suman otros diez entre la Jefatura Superior de Policía y la frontera del Tarajal.
Los dos centros definitivos se financiarán con parte de los 32 millones de euros de emergencia concedidos por Bruselas para la gestión de fronteras, con los que Interior espera llevar a cabo una quincena de proyectos, entre otros, más medios tecnológicos (por ejemplo, cámaras térmicas para ver a los inmigrantes en el agua), embarcaciones ligeras y las infraestructuras de protección de la frontera en Ceuta y Melilla y el alargamiento de los espigones.
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