En busca de Niké en la isla de Afrodita

Cuenta el mito que el dios Zeus culminó la victoriay la venganzasobre su padre, Cronos, de una forma ciertamente contundente. Le cortó los genitales y los arrojó al Mediterráneo. En ese preciso instante, el agua se convirtió en remolino y de él nació Afrodita, que emergió a la superficie sobre una concha de vieira. Pero no era el medio del mar un lugar idóneo para semejante deidad. Por eso, la diosa de la belleza avanzó a gran velocidad hasta alcanzar, por primera vez en su recién estrenada e inmortal vida, la tierra firme. La isla que la acogió fue Chipre. La misma en la que Pigmalión se enamoró de su propia escultura, Galatea. La misma que ejerce de cruce de caminos entre tres continentes y cuya capital es la única del mundo dividida en dos por la ocupación turca. La misma en la que el Celta inicia hoy su segunda aventura consecutiva en la Europa League, frente al Omonia Nicosia.

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