Si Kevin Warsh pretendía presentarse a sí mismo y su filosofía de halcón en su primer Jackson Hole, su discurso de este viernes podría considerarse un éxito rotundo. «Debemos confiar en que la inflación subyacente avanza hacia nuestro objetivo (2%) de manera clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, nos queda trabajo por hacer. Ese es nuestro mandato y esa es nuestra responsabilidad», ha sido la frase más lapidaria, entendida como un pulso directo a la subida de precios.
A lo largo de los treinta minutos durante los que ha comparecido el presidente de la Reserva Federal (Fed) en la Reunión Anual de Bancos Centrales de Jackson Hole, varios mensajes han quedado claros. Sin embargo, quizá el principal sea que Warsh no está convencido de que la tendencia vinculada a la inflación haya mejorado por el momento. «La medida de inflación se sitúa en el 3,7%, y la variación de los últimos seis meses por encima del 4. Ninguna de estas medidas es perfecta, pero todas cuentan una historia similar: la inflación continúa por encima de nuestro objetivo del 2%», ha advertido.
Responsabilidad por el aumento de precios
El presidente de la Fed ha explicado durante media hora su visión sobre la labor de la institución que preside desde el pasado mes de mayo, los principios de política monetaria en los que cree firmemente y, además, ha realizado un preciso análisis sobre la situación de la economía estadounidense, que durante estos días ha sido más política que nunca dada la intervención de la Administración Trump en el mercado de los bonos. En el plano institucional, Warsh ha abogado de nuevo por uno de los cambios que más ha defendido desde su llegada. «Una Fed más silenciosa, más deliberada en su comunicación, está mejor preparada para cumplir sus objetivos«, ha señalado Warsh.
Asimismo, ha entonado el ‘mea culpa’ por la situación que vive EEUU respecto al aumento de precios. «La responsabilidad por 65 meses de inflación elevada de forma sostenida recae directamente sobre el banco central, y ahí es donde debe recaer«, ha reconocido. Esta declaración llega en pleno recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, que ha tenido un efecto disruptivo sobre las cadenas de suministro a nivel global, subiendo los precios.
«Nuestro trabajo es captar la tendencia subyacente, si ha aumentado, disminuido o si se ha estancado», ha resumido. La inflación subyacente excluye la energía y los alimentos del cálculo del aumento de precios, eliminando la distorsión que generan los productos más inestables a la hora de comprender la verdadera tendencia de los precios.
Más presión sobre los tipos
«Todas estas medidas generales de inflación han caído significativamente desde los máximos de hace unos años, pero el progreso durante los últimos dos años ha sido más modesto. Y aunque las lecturas de este verano fueron mejores de lo esperado, no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado de manera significativa«, ha sintetizado Warsh, adelantando un futurible aumento de tipos de interés para atacar de forma más directa la subida de precios. De hecho, el mercado ya descuenta un 50% de probabilidades de cara a la próxima reunión de la Fed, que tendrá lugar el próximo 16 de septiembre.
Para el jefe de la Fed, el objetivo del 2% medido mediante el índice de precios PCE, el favorito de la institución, es un objetivo «firme y fijo», aunque tenga que adoptar un enfoque alcista que no gustará al presidente de EEUU, Donald Trump, que lo propuso para dirigir la Fed. «La estabilidad de precios no se consigue por sí sola, ni la inflación necesariamente revierte automáticamente hacia su media. Es responsabilidad de la Fed garantizar precios estables, sin excusas», ha explicado Warsh en el segmento más halcón de su discurso.
Menos dependencia del mercado
El economista ha dedicado también un momento a reflexionar acerca de la orientación futura que realizaba la Fed de sus predecesores, entre ellos el inmediato, Jerome Powell, sobre el mercado y viceversa. «Si los mercados dependen de forma significativa de las orientaciones de la Fed y, al mismo tiempo, la Fed depende de los precios de mercado, tendremos más probabilidades de quedar cegados ante nuevos acontecimientos, de que nos pillen desprevenidos y de cometer errores en la elaboración de la política monetaria», ha explicado.
El empleo resiste
Respecto al mandato alternativo de la Fed, el pleno empleo, Warsh se ha mostrado mucho menos preocupado, y apenas le ha dedicado unos minutos. «La tasa de desempleo, situada en el 4,1%, continúa siendo baja en términos históricos y apenas ha cambiado durante un par de años», ha celebrado.
«En términos generales, las personas que quieren trabajar están, en su gran mayoría, manteniendo o encontrando empleo», ha añadido Warsh en un tono más positivo. Sin embargo, ha reconocido que existen motivos de preocupación «ante posibles disrupciones futuras en el mercado laboral», entre ellas la Inteligencia Artificial (IA). «Pero, a día de hoy, considero que el mercado de trabajo es ampliamente compatible con el pleno empleo«, ha zanjado.
Suscríbete para seguir leyendo














