Es durísimo, son muchos kilómetros, pero al final lo que hacemos es fiesta y estamos a tope en el escenario

Luces, brillos, fuego, altavoces, micrófonos… todo esto son algunas de las cosas que hacen vibrar al público durante las actuaciones de las orquestas en las verbenas. En esta ocasión, la encargada de abrir la noche de los fuegos de Avilés fue la orquesta París de Noia, que arrastra un gran número de fans a cada una de sus actuaciones por las diferentes provincias que visita a lo largo del verano. A pesar de idolatrar su profesión, todo lo que ese público no ve es una serie de sacrificios y trabajo duro para así alcanzar la perfección cada noche sobre el escenario.

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