Le costó entrar en escena en el estreno, como a casi todo el Córdoba CF, pero apenas una semana después volvió a ocupar el lugar que Iván Ania le reserva en su engranaje. Rubén Alves recuperó ante el Girona (2-1) ese papel de jefe de operaciones de la zaga que le ha convertido en una pieza prácticamente innegociable para el técnico asturiano. Y no fue una cuestión de mera jerarquía, sino de rendimiento: atento en las vigilancias, expeditivo al cruce, contundente en el duelo y con criterio para iniciar el juego, el hispano-brasileño firmó una actuación de central de mando.
Ania incluso modificó la pareja respecto al estreno en Burgos, con la entrada de Álex Martín en lugar de Juan Gutiérrez -uno de los fichajes con mayor cartel del verano blanquiverde-, pero mantuvo intacta la pieza que considera capital. Una decisión, de hecho, que encaja con lo que el propio técnico ya había dejado claro antes de arrancar el curso: «Rubén es muy importante. Importantísimo. Es de primer nivel para la categoría, incluso de categoría superior por condiciones y liderazgo. Te das cuenta cuando lo escuchas hablar desde el banquillo, las indicaciones que da… Siempre lo demostró», manifestó antes de visitar El Plantío.
«Es un jugador ganador de duelos, buen juego aéreo, con capacidad ofensiva. Muy atento en vigilancias y en defender bien el área. Es un pilar fundamental. Ojalá pueda estar disponible las 42 jornada», sostenía el preparador.
Un encuentro muy completo
Poco tiempo después y ante un Girona cargado de argumentos ofensivos de primer nivel –Bryan Gil, Abel Ruiz, Asprilla, Min-Su o Stuani, entre otros-, el «16» volvió a darle la razón al ovetense. Lo dicen sus propios números: de los cinco duelos que disputó, ganó cuatro. En el juego aéreo salió vencedor en tres de cuatro acciones y completó, además, una recuperación y ocho contribuciones defensivas. Tampoco cedió ningún uno contra uno.
También dejó huella con balón, un apartado cada vez más importante en el modelo del Córdoba CF. El central completó el 90% de los 42 pases que intentó, nueve de ellos localizados en campo contrario.
La parcela física, el único debe
Eso sí, la única incógnita en torno a su figura, como durante buena parte de su etapa como blanquiverde, no está tanto en su rendimiento como en su disponibilidad. Y es que las reiteradas molestias musculares, clásicamente, han condicionado su continuidad y obligado al propio zaguero a convivir con diferentes interrupciones…
La pasada temporada disputó únicamente 21 partidos, 20 de ellos como titular, para un total de 1.640 minutos. Es más, solo completó 14 encuentros y aportó dos goles. Hubo, además, periodos especialmente largos fuera de circulación: desde la primera jornada hasta la sexta y, posteriormente, entre las jornadas 18 y 32, cuando no disputó un solo minuto.
Incluso en el tramo final apareció un episodio especialmente revelador. Antes del duelo ante el Sanse, Ania tenía previsto contar con él de inicio, pero el propio futbolista le comunicó aquella misma mañana que no estaba en condiciones de participar. «Se levantó con una mala sensación y me dijo que no estaba para jugar. Iba a ser titular, pero se levantó con una molestia. No lo sé», explicó entonces el técnico después de aquella derrota.
De ahí que su mensaje antes del comienzo de este curso fuera también inequívoco: «Si le tenemos que cuidar, le vamos a cuidar».
Ahora, con contrato hasta 2028, sin molestias físicas conocidas y recuperado para competir, Alves vuelve a ocupar el centro de una estructura defensiva en la que tanto el nuevo proyecto como el cuerpo técnico blanquiverde quieren seguir apoyándose. Y necesario será para convertir la 2026-2027 en una campaña para el recuerdo.
Fuente: Diario Córdoba










