La salud de Harald V de Noruega vuelve a situar a la monarquía del país en vilo. El rey, de 89 años, permanece ingresado en el Rikshospitalet de Oslo -adonde llegó el pasado 17 de agosto- después de que su estado empeorara durante este pasado fin de semana. En un comunicado difundido el domingo, la casa real noruega informa de que el monarca «recibe antibióticos por una infección con bacterias en la sangre». También se informa de que «ha respondido bien al tratamiento». Y añade: «La situación es estable. Su majestad permanecerá en el Hospital Universitario de Oslo, Rikshospitalet, y se encuentra de baja por enfermedad hasta nuevo aviso».
Harald llevaba varias semanas recibiendo cortisona para tratar una anemia hemolítica, una enfermedad de la sangre que acelera la destrucción de los glóbulos rojos. El tratamiento provocó una acumulación de líquidos en el organismo que obligó a ingresarlo. El viernes, el Palacio ya había anunciado que la hospitalización se prolongaría y que el rey no participaría en la visita prevista a Trøndelag a comienzos de septiembre.
El rey Harald, durante una intervención en una gala celebrada en el castillo de Oslo, el 8 de abril de 2025. / FREDRIK VARFJELL / AFP
Infección «seria»
La prensa noruega ha seguido la evolución con especial atención. ‘Aftenposten’, uno de los diarios de referencia del país, consultó al especialista en enfermedades infecciosas Aleksander Rygh Holten, del Hospital Universitario de Oslo, quien explicó que la presencia de bacterias en la sangre supone una infección sistémica y, por definición, seria. Como elemento favorable, destacó que conocer la bacteria permite ajustar el antibiótico. ‘VG’, por su parte, cita al hematólogo Geir Erland Tjønnfjord, que considera que la infección puede ser una complicación ligada al tratamiento inmunosupresor y una carga adicional para un organismo de casi 90 años.
La preocupación es mayor por el historial médico del soberano. En febrero de este año fue hospitalizado durante unas vacaciones en Tenerife por una infección y deshidratación. En 2024 enfermó en Malasia y tuvo que ser repatriado; entonces se le colocó primero un marcapasos temporal y, ya en Noruega, uno permanente.
El domingo, según ‘VG’, acudieron al hospital la reina Sonja, los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit, la princesa Ingrid Alexandra y la princesa Astrid. Haakon ejerce como regente mientras su padre permanece de baja. El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, reconoció que la situación se había vuelto «algo más seria», aunque destacó que Harald está recibiendo buena atención médica.

Los príncipes herederos, Haakon y Mette-Marit llegan al Hospital de Oslo, el pasado 18 de agosto. / HEIKO JUNGE / AFP
Sonja y Mette-Marit, delicadas
La salud es, además, un asunto especialmente sensible para la familia real noruega. Sonja, también de 89 años, fue apartada temporalmente de su agenda esta primavera por fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca y ya lleva marcapasos. La reina tuvo que ser ingresada en mayo en el mismo Rikshospitalet, aunque posteriormente retomó sus compromisos oficiales.
Especialmente delicada ha sido la situación de Mette-Marit, que acaba de cumplir 53 años. La princesa heredera fue sometida el 17 de junio a un trasplante de pulmón tras el agravamiento de la enfermedad pulmonar crónica que padece desde hace años. La intervención fue calificada de exitosa y recibió el alta el 14 de julio, pero afronta un largo periodo de rehabilitación. La propia casa real había advertido de que durante esta etapa su actividad oficial quedaría prácticamente suspendida.
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