La experiencia de otros años, en que temperaturas del Mediterráneo excepcionalmente elevadas han ayudado a desatar DANAs muy intensas, hacen temer que pueda suceder lo mismo a partir de las próximas semanas. Sin embargo, los meteorólogos y organizaciones científicas recuerdan que el calor del mar debe unirse a otros factores para provocar lluvias torrenciales, como la existencia de aire frío en altura, humedad persistente y tormentas estacionarias.
El meteorólogo Mario Picazo recuerda que “el factor más destacado es la temperatura excepcionalmente elevada del Mediterráneo occidental, y también del Atlántico, aunque es menor. En amplias zonas del Mediterráneo desde Italia hasta España, el agua supera con diferencia los valores promedio, situándose en torno a los 30 grados. Este escenario anómalo favorece una evaporación intensa y permite que las masas de aire situadas sobre el mar acumulen grandes cantidades de humedad y energía”.
Un Mediterráneo en ebullición
Este análisis coincide con los datos que ofrecen la Agencia de la Atmósfera y los Océanos (NOAA) de EEUU, Aemet y la Organización Meteorológica Mundial: la temperatura del Mediterráneo está en 2026 nada menos que 3ºC por encima de la media histórica en su cuenca occidental, llegando a anomalías de +6 y +5 grados en áreas cercanas a la Península. Si esta situación se mantiene al acabar el verano, este calor puede actuar como una bomba de energía. En estas circunstancias, cuando haya el primer descuelgue de aire frío en altura (lo que sucede en septiembre u octubre), pueden potenciarse tormentas severas y lluvias torrenciales en Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares.
Anomalías de temperatura marina en Europa el 13 de agosto pasado; cuanto más oscuro más caliente / Copernicus/ECMWF
Hay un elemento más desconocido que juega un papel importante en la formación de lluvias torrenciales: el relieve costero. Tal como destaca Picazo, si el viento es persistente de levante o sureste, ese aire cálido y húmedo procedente del mar asciende al encontrarse con montañas próximas al litoral. Eso puede reforzar y prolongar las precipitaciones en el Levante español.
Los ingredientes de las lluvias torrenciales
La también meteoróloga Mar Gómez, en el portal eltiempo.es, coincide en la necesidad de que confluyan varios factores para desatar una DANA importante: “Una temperatura marina anormalmente alta no implica automáticamente precipitaciones torrenciales en otoño. Para que se produzcan estos episodios son fundamentales las condiciones atmosféricas: la llegada y posición de una DANA o vaguada, la circulación del viento, la inestabilidad, el transporte de humedad y la persistencia de la situación”.

Anomalías de temperatura en el mar el 16 de agosto, según otra fuente / SOCIB
De momento, advierten todos los expertos, no es posible saber con certeza qué ocurrirá. Aunque el pronóstico general para septiembre, octubre y noviembre de 2026 presagia niveles de precipitación por encima de la media en distintas partes de Europa y del entorno mediterráneo, esa posibilidad no es uniforme en todas partes ni tiene la misma fiabilidad en toda el área. Los meteorólogos destacan que no puede hacerse una predicción más o menos fiable hasta una o dos semanas antes cuando se trata de tendencias generales, y con solo unos días de antelación para datos más localizados y concretos.













