Alberto Núñez Feijóo afronta desde este lunes, cuando vuelve a reunirse en la calle de Génova el Comité de Dirección del Partido Popular (PP) después de las vacaciones, su quinto y último curso político completo como líder de la oposición. Así ocurrirá pase lo que pase en las elecciones generales del año que viene, pues el expresidente de la Xunta de Galicia ya tiene asumido que o logra suceder esta vez a Pedro Sánchez o su carrera política habrá terminado con 65 años, los que cumple este septiembre. En su rentrée tiene claras dos ideas estratégicas: naturalizar la alianza con Vox y convertir a los alcaldes del PP en uno de los motores electorales del partido.
La crisis de Ceuta ha alterado su verano, como quedó de manifiesto en su visita a la ciudad autónoma de este pasado miércoles, cuando junto al presidente ceutí, el popular Juan Jesús Vivas, volvió a reclamar que se devuelva a Marruecos a todos los migrantes llegados en tropel los últimos días de julio a través del paso de El Tarajal. El propio Vivas señaló que ni un solo día desde la avalancha migratoria había dejado de hablar con su jefe de filas, «a veces hasta tres veces en el mismo día», precisó el presidente ceutí.
Además, la cúpula del PP no ha dejado de mantener un cierto equipo de guardia en agosto, como suele ser habitual, aunque más reforzado en esta ocasión por las circunstancias. En los primeros días del mes el secretario general, Miguel Tellado, y luego vicesecretarios como Alma Ezcurra, Cuca Gamarra, Elías Bendodo, Carmen Fúnez o Jaime de los Santos han mantenido una importante actividad pública en distintas provincias y con varias visitas a Ceuta, para conocer de primera mano la situación en la ciudad limítrofe con Marruecos. Sin olvidar las comparecencias en la propia Génova, que ha celebrado tantas ruedas de prensa como en un mes ordinario. Y en paralelo los populares han vuelto a convertir el Senado, donde gozan de mayoría absoluta, en un centro neurálgico de su tarea de oposición, convocando a la Cámara Alta a los ministros Fernando Grande-Marlaska (Interior), Margarita Robles (Defensa) y José Manuel Albares (Asuntos Exteriores), cuya negativa a acudir ha provocado incluso un recurso del PP ante el Tribunal Supremo que ya se está estudiando.
Feijóo ha estado en contacto con su equipo más próximo y con su dirección orgánica, la que renovó a su gusto en el congreso celebrado el año pasado en Madrid, donde ascendió a Tellado a número dos del partido. En la cúpula popular tienen claro que el presidente del partido llega con una formación en «completo modo electoral», pues cunde el convencimiento en el seno de los populares de que la convocatoria de las generales por parte de Sánchez podría llegar en cualquier momento, incluso antes de Navidad, aunque tampoco descartan otras posibilidades que se vienen largo tiempo barajando, como la de un ‘superdomingo’ que haría coincidir el 30 de mayo próximo las municipales y autonómicas con las generales.
En la estrategia inmediata aparece la idea de normalizar o naturalizar la alianza con Vox, que no en vano ya se implementa (de momento sin disputas entre los socios) en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Es un paso intermedio que consideran que ayuda a despejar dudas sobre la eventual presencia de los de Santiago Abascal en el Gobierno central, si bien Feijóo y los suyos no abandonarán del todo, y mucho menos cuando llegue la campaña, la idea de gobernar en solitario. Y junto a eso, pero sin estar totalmente desconectada de esta estrategia, desde Génova se intentará movilizar a los alcaldes del partido en toda España de cara a las generales, algo que han detectado que falló en los últimos comicios de este tipo celebrados atípicamente en pleno verano de 2023, dos meses después de que esos regidores (tan importantes siempre en la estructura de los grandes partidos como el PP o el PSOE) revalidasen o ganasen por primera vez sus respectivas plazas.
La fuga de votantes de municipales a generales
Muy reveladora, y muy comentada en el partido, es la comparativa en algunos feudos del PP en la Comunidad de Madrid, y en concreto en tres municipios señeros del norte de la misma como Pozuelo de Alarcón, Majadahonda y Las Rozas, donde la papeleta encabezada por Feijóo obtuvo hasta ocho puntos porcentuales menos de apoyo en el caso de la primera de esas localidades, y algo menos en las otras dos, de dos puntos y cinco puntos porcentuales respectivamente, aunque igualmente significativos, con apenas ocho semanas de diferencia entre una y otra cita. Incluso en la capital, el resultado de Feijóo fue casi un 3% inferior al del alcalde José Luis Martínez-Almeida.
Por lo demás, Ceuta centrará a partir de esta semana, empezando por las comparecencias de varios ministros en el Congreso de los Diputados, la tarea de oposición del PP, donde se considera que la gestión del Gobierno de la crisis evidencia su debilidad y el fin de ciclo en el que según los populares está inmerso Sánchez. Una crítica en la que no excluyen afear al presidente, como vienen haciendo los populares todo el verano, que se marchara rápidamente a la residencia de La Mareta, en Lanzarote, para disfrutar de sus vacaciones y se apresurara a recomendarle a sus seguidores en las redes sociales sus canciones y libros preferidos, justo coincidiendo con los primeros días de la emergencia en Ceuta.
Precisamente en septiembre se cumplirá un año del momento en el que el PP llevó a cabo el giro más importante de su historia en materia migratoria, con un documento presentado en Barcelona que puso negro sobre blanco su defensa de políticas en esa materia como las deportaciones, un visado por puntos y la reducción de algunas ayudas a la población inmigrante que hasta ese momento parecían reservadas a Vox. Doce meses después, esa base doctrinal le ha permitido acomodarse sin excesiva dificultad retórica a la crisis en Ceuta, donde Feijóo dejó claro que amparándose en el pacto europeo de migración y asilo, no cabría, en su opinión, otra opción que la devolución a Marruecos de todos los individuos que entraron en Ceuta por El Tarajal.
Al margen de esa crisis sobrevenida este verano, y según las fuentes de la dirección del PP consultadas, Feijóo tratará de aprovechar el otoño para seguir impulsando su «agenda del cambio» que tendrá un capítulo muy especial dedicado a la regeneración, el área de la que se ocupa Cuca Gamarra, y en la que destacan propuestas como una reforma de la ley del indulto para evitar que se conceda la medida de gracia a políticos corruptos, otra del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal para reforzar su independencia, y también auditorías en instituciones salpicadas por los escándalos del PSOE, como la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) o el Fondo de Apoyo a la Solvencia a Empresas Estratégicas (FASEE) mediante el que se articuló el rescate a Plus Ultra por el que se investiga al presidente José Luis Rodríguez Zapatero. El paquete de la regeneración incluye igualmente iniciativas para reformar Radio Televisión Española (RTVE) y la Agencia EFE, que el PP considera colonizadas por Moncloa.
Se trata de un plan que encajará a la perfección en el plano propositivo, piensan en Génova, ante la agenda judicial que aún tiene que afrontar el PSOE, con asuntos como la citada investigación a Zapatero, el caso de las cloacas de la ‘fontanera’ Leire Díez y el temor creciente de los socialistas a que el propio partido termine siendo imputado. Si con todo eso Feijóo volviera a fracasar, el PP se vería abocado a buscar un nuevo líder. De eso no hay duda alguna en el seno del partido tradicional de la derecha española.
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